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Al momento de elegir qué salame comprar, las diferencias más notorias que pueden contemplarse son el tamaño de la carne y la distribución de la grasa de su interior según el tipo. Por este motivo, en fiambrerías y supermercados es común distinguir dos clases: picado fino y picado grueso.

Si bien ambos parten de un proceso similar, el tamaño de los orificios que se utilizan al momento de moler la carne modifica el resultado final, haciendo que el salame tenga diferente textura, distribución grasa y sabor final.

Qué características tiene el salame picado fino

Para elaborar este salame se utiliza una picadora de orificios pequeños, que permite que la carne y la grasa molida se integren.

Entre sus principales características se encuentra que

  • Tiene una textura más lisa que el picado grueso
  • La grasa queda distribuida de forma pareja
  • Los trozos de grasa prácticamente no pueden distinguirse
  • Su sabor tiende a ser más suave
El salame picado grueso tiene trozos de grasa distinguibles.

Qué características tiene el salame picado grueso

En este caso, la placa que se utiliza para su elaboración tiene orificios de mayor tamaño, por lo que la grasa se conserva en trozos distinguibles en el producto final.

Se caracteriza por tener

  • Una textura más firme y despareja
  • Trozos de grasa visibles
  • Una distribución menos uniforme de su grasa
  • Un sabor mucho más intenso

¿Cuál conviene comprar? ¿Picado fino o picado grueso?

La elección dependerá 100% de los gustos de cada consumidor y del tipo de textura y sabor que se prefiera. El picado fino puede ser una opción más propicia para quienes buscan un sabor suave, mientras que el de picado grueso es la opción perfecta para quienes buscan un sabor con mayor intensidad.