La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recomienda colocar una botella llena de agua dentro del tanque del inodoro como método sencillo para reducir el consumo de agua en el hogar. La medida figura entre las sugerencias oficiales de ahorro doméstico y busca disminuir el volumen de agua utilizado en cada descarga, sin necesidad de reemplazar el sanitario.
La recomendación forma parte de una guía más amplia de prevención de la contaminación y uso eficiente del agua publicada por el organismo. Según la EPA, reducir el consumo doméstico también disminuye la energía y los químicos necesarios para bombear y tratar el agua potable.
¿Cómo funciona el truco de la botella en el tanque del inodoro?
El método consiste en llenar una botella plástica con agua, cerrarla bien y colocarla dentro del tanque, lejos de piezas móviles como el flotador o la palanca de descarga. De esta forma, el espacio que ocupa la botella reduce la cantidad de agua que el tanque necesita para volver a llenarse después de cada uso.
La EPA aclara que también existe un dispositivo pensado específicamente para este fin, conocido en inglés como toilet dam. Ambas opciones apuntan a reducir el volumen de agua sin afectar la presión necesaria para que el inodoro funcione con normalidad.
Para aplicar el método correctamente, se recomienda:
- Usar una botella plástica resistente, nunca de vidrio.
- Llenarla completamente con agua y cerrarla bien.
- Ubicarla en un espacio del tanque donde no interfiera con el mecanismo de descarga.
- Verificar que el inodoro siga descargando con normalidad tras la modificación.
¿Cuánto se puede ahorrar con este método en la factura de agua?
Cada inodoro convencional utiliza varios litros de agua por descarga, por lo que reducir ese volumen de forma constante genera un ahorro acumulado a lo largo del mes. El impacto es mayor en los hogares donde el sanitario se usa con frecuencia.
La EPA incluye esta práctica dentro de un conjunto más amplio de recomendaciones para el baño, la cocina y el uso exterior del agua, como acortar las duchas o detectar fugas silenciosas con colorante. Combinadas, estas medidas buscan reducir tanto el gasto de agua como la energía asociada a su tratamiento.