Un descubrimiento paleontológico de enorme valor científico volvió a poner a España en el mapa mundial de la paleontología. En una zona elevada de la provincia de Guadalajara, investigadores recuperaron huevos de dinosaurio que permanecieron enterrados durante 72 millones de años, intactos desde el final del Cretácico.
El hallazgo se produjo en el yacimiento de Poyos, gracias a un proyecto científico respaldado por el gobierno regional, y permitió rescatar piezas fósiles en un estado de conservación poco común. Hoy, estos restos se exhiben en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha, donde ya despiertan el interés de expertos y visitantes.
Encuentran huevos de dinosaurio de 72 millones de años en perfecto estado
Los huevos pertenecen a titanosaurios, enormes dinosaurios herbívoros que dominaron la Tierra en sus últimos millones de años. Lo extraordinario del hallazgo es que los fósiles aparecieron en el mismo nivel geológico, pero con diferencias claras en forma y estructura, algo muy poco frecuente.
Esto abre una hipótesis clave para la ciencia: varias especies de titanosaurios podrían haber convivido y anidado en la misma región de la Península Ibérica. De confirmarse, el yacimiento de Poyos se convertiría en una referencia mundial para estudiar el comportamiento reproductivo de los dinosaurios en Europa antes de su extinción.
Qué reveló el análisis científico dentro de las cáscaras fósiles
Los estudios microscópicos de las cáscaras mostraron una preservación excepcional de la microestructura, permitiendo identificar dos tipos distintos de huevos. Uno de ellos corresponde a una especie ya conocida, mientras que el otro fue clasificado como un nuevo ootaxón, una categoría inédita hasta ahora.
Las diferencias en grosor, porosidad y organización interna indican estrategias reproductivas distintas y aportan información sobre el clima, el ambiente y las condiciones de incubación de hace millones de años. Cada fragmento funciona como un archivo natural que guarda datos imposibles de obtener de otro modo.
Un descubrimiento que convierte a España en una referencia mundial
El contexto geológico del yacimiento fue clave: sedimentos finos y estabilidad del terreno permitieron una fosilización lenta y precisa, conservando incluso las capas más delicadas de los huevos. Esto no solo mejora su valor científico, sino que abre la puerta a futuros análisis químicos y biológicos.
Para los investigadores, el hallazgo refuerza una teoría cada vez más sólida: Europa fue uno de los últimos refugios de los dinosaurios antes de la gran extinción. Y ahora, desde una colina española, esos huevos vuelven a hablar y a contar una historia que el tiempo no logró borrar.