En un hotel de Palermo, la mañana huele a fragancias de flores y una canción de Edith Piaf sobrevuela entre flashes. Las cámaras no van dirigidas a él, y sin embargo Daniel Millan es, en gran parte, el responsable de lo que sucede allí.

El fundador de Millanel empezó con la firma en 1983, cuando arrancó con el diseño de fragancias que luego daba a un laboratorio para su elaboración. Antes, había trabajado en Odol, en el sector de Calidad, pero siempre le atrajo el mundo de los aromas y sus notas.

Así, continuó con el desarrollo y comercialización de perfumes hasta que en el 87 se asoció con dos personas que venían de la industria de la perfumería y crearon Proessense. Esta empresa -satélite de Millanel- se dedicaba al desarrollo y mezcla de esencias para la industria y le permitió empezar a producir sus propias fragancias que, luego, se vendían a través de farmacias, perfumerías y supermercados pequeños.Reconvertirse para sobrevivirEn los 90, el negocio continuó con dificultades hasta que al final de la década se rompió la cadena de pagos y la inflación hizo sus estragos. Éramos nueve personas y facturábamos $ 320.000 cuando nos tocó la crisis de 2001. Decidimos hacer un cambio estratégico en la forma de comercialización y pasamos a un sistema de venta directa a través de distribuidores, repasa el empresario. La medida empezó a dar resultados: comenzó a armar la cadena de clientes revendedores y hacia 2002 ya tenía 40 distribuidores exclusivos (cuentapropistas que vendían los productos Millanel).

A tono con la crisis de esos tiempos, su oferta estaba formado por la línea Alternativas (de perfumes importados), sahumerios y perfumantes para ropa y ambientes. Vimos que eso andaba bien y en 2006 lanzamos el primer catálogo, y de a poco fuimos incorporando productos, recuerda. El catálogo incluía cremas y la línea color: maquillajes, labiales, esmaltes. Tan bien fueron las cosas que, en 2010, Millan se animó a dar el salto hacia la fabricación propia y, con una inversión de u$s 60.000, compró un pequeño laboratorio. El siguiente gran paso fue al año siguiente, cuando la firma inauguró una planta de 6.500 m2 en San Martín. Allí trabajan hoy 175 personas, que fabrican el 90% de los productos del catálogo (quedan afuera la lencería y bijouterie). En este laboratorio invertimos la rentabilidad de los últimos 13 años de la empresa. Nunca dejamos de crecer y todo se reinvirtió, aclara el empreario. El 85% de las compras de insumos se realizan en el mercado local, mientras que las importaciones pasan básicamente por los frascos de vidrios.

Las ventas de la marcan continúan canalizándose por catálogo. En todo el país tienen 115 distribuidores que aprovisionan a clientes calificados. En la planta elaboran 1.400 productos para la marca y también para terceros (básicamente colonias que desarrollan especialmente para algunas marcas de indumentaria). En los últimos tiempos nos seguimos reconvirtiendo ante las políticas de sustitución de importaciones. Ahora, el desafío es salir al mercado externo regional y para eso ya empezamos a trabajar con las habilitaciones de produtos, anticipa.Luz, cámara...Los flashes de esa mañana palermitana disparaban hacia Florencia Peña. El motivo: la actriz acaba de lanzar su línea de belleza y fragancias, de la mano de Millanel. Esta alianza es importante para nosotros porque nos aporta imagen y exposición. A ella, le brindamos experiencia y rapidez en el desarrollo de productos, analiza el empresario, fundador de una empresa familiar en la que hoy participan, además, su hermana, cuñado y sobrinos. Nuestro sector trabaja mejor en tiempos de crisis. Este año, vamos a seguir creciendo pero de manera más moderada, acota, antes de posar -es su turno- para la foto de esta nota.

D.V.Perfil* Nombre de la empresa: Millanel

* Actividad: producción y comercialización de 1.400 productos de belleza y fragancias

* Equipo: 175 personas

* Sistema de comercialización: venta por catálogo

* Distribuidores: 115 en todo el país

* Facturación: $ 43 millones anuales