La presidenta Cristina Fernández se dio cuenta ayer que los argentinos no somos los creadores de una de las mayores delicias dulces: el alfajor. La Tercera Cumbre de América del Sur y los Países rabes (ASPA), que se realiza en Perú, sirvió para que la Jefa de Estado descubra que su origen es precisamente árabe.


Estaba convencida que eran un invento argentino, dijo Cristina. Debo contarles un secreto. Cuando hoy miraba el magnífico video de Perú para mostrarnos la unidad de la cultura árabe con América del Sur, descubrí que los alfajores, que estaba convencida que eran un invento argentino, eran un arte culinario de ustedes, agregó.


Debí presuponerlo porque tiene el prefijo al, de alfajor. Todos sabemos que en la cultura hispánica todo lo que tiene prefijo al tiene origen arábigo, de lo que fue la cultura árabe en la península ibérica, destacó la Presidenta.


De todos modos, con el simple hecho de recurrir a Wikipedia se puede conocer el origen del alfajor que, aunque muchos argentinos creían que era producto de la inventiva criolla como el colectivo, la birome o el dulce de leche, proviene de los países árabes. De todos modos, en el país fue totalmente adaptado al gusto local y ampliado en sus variedades. Así puede decirse, sin temor a equívoco, que Argentina lidera su consumo porque se estima que se venden 6 millones de unidades por día de y hay más de un centenar de marcas, entre industriales, artesanales y regionales, con una facturación superior a los $ 6.000 millones anuales.


Si bien es cierto que la palabra proviene del árabe [al- hasú], cuyo significado es relleno y su antigüedad se remonta a los orígenes de la cocina árabe, al igual que otros parientes como el turrón o el almíbar, sus características originales distan mucho de las creaciones locales, que cuentan con una tradición que superaría el siglo y medio.


Alfajor, palabra castellanizada del árabe, que significa panal de miel; se trata de una torta de miel, avellanas y almendras, una pizca de canela y anís, emparedada entre obleas, aseguran los expertos en el tema.
Así, estas tortas árabes son más parecidas a los turrones que a los familiares alfajores argentinos. De hecho, en Andalucía se preparaban especialmente para celebrar la Navidad.


En la Argentina, según el artículo 132 del Código Alimentario, el alfajor es un producto constituido por dos o más galletitas, galletas o masa horneada, separadas entre sí por rellenos como mermeladas, jaleas, u otros dulces, pudiendo tener un baño o cobertura exterior.


El origen no es argentino; ya lo pudo confirmar ayer Cristina. Pero fue en el país donde el alfajor dejó de ser un manjar preparado en España, tras la llegada de los árabes, para celebrar la Navidad, para adaptarse al gusto local y ampliarse en una gran cantidad de variedades de consumo diario: desde la masa similares a las galletitas, de maicena, hojaldre e incluso de arroz, apto para celíacoshasta su relleno dulce de leche, chocolate, mousse o mermeladas varias o su diferente tipo de baño. Por algo, es en la Argentina donde más se consume.