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El refrigerador es uno de los electrodomésticos que más rápido acumula olores. Carnes, verduras, lácteos y sobras conviven en un espacio cerrado, y con el paso de los días esos aromas se mezclan hasta impregnar toda la heladera. Por eso, muchas personas recurren a un truco casero simple y económico: colocar un recipiente con bicarbonato de sodio en su interior.

Este producto, presente en casi todas las cocinas, no solo se usa para hornear o limpiar superficies. También cumple una función clave como neutralizador de olores, gracias a una propiedad química particular que lo distingue de otros elementos comunes del hogar.

El bicarbonato es una sustancia anfótera, lo que significa que puede reaccionar tanto con ácidos como con bases. Esta característica le permite absorber y neutralizar las moléculas responsables de los malos olores, en lugar de simplemente taparlos con una fragancia, como hacen otros productos aromatizantes.

Cómo actúa dentro de la heladera

Cuando se coloca un recipiente abierto con bicarbonato dentro del refrigerador, las moléculas de olor que flotan en el aire entran en contacto con sus partículas. Allí se produce una reacción química que neutraliza esos compuestos, en lugar de dejarlos circular libremente entre los alimentos.

A diferencia de un ambientador tradicional, el bicarbonato no libera perfume ni químicos adicionales. Su acción es silenciosa y no deja rastros de sabor ni aroma en los alimentos, algo especialmente útil en un espacio donde se guardan productos frescos y sensibles a olores externos.

Además, es una alternativa económica y de fácil acceso, ya que se consigue en cualquier supermercado o almacén, y no requiere ningún tipo de preparación especial: basta con colocarlo en un recipiente abierto, como un pote pequeño o un frasco sin tapa.

Poner bicarbonato en el interior del refrigerador: para qué sirve y cada cuánto conviene hacerlo.
Poner bicarbonato en el interior del refrigerador: para qué sirve y cada cuánto conviene hacerlo.Imagen creada con ChatGPT

Cada cuánto conviene renovarlo

Con el tiempo, el bicarbonato pierde su capacidad de absorción, ya que sus partículas se van saturando de las moléculas que va neutralizando. Por eso, se recomienda reemplazarlo cada uno o dos meses, dependiendo de la cantidad de alimentos que se almacenen y de la frecuencia con la que se abre la heladera.

Una señal para tener en cuenta es el propio olfato: si los olores dentro del refrigerador empiezan a notarse nuevamente, es momento de cambiar el bicarbonato por uno nuevo.

Este simple hábito, sumado a una limpieza periódica del interior del electrodoméstico, ayuda a mantener los alimentos en mejores condiciones y evita que los olores se traspasen entre productos.