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La integración de la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ubicarse en la fase de experimentación y lejos de ser una moda pasajera se está convirtiendo en una herramienta para la competitividad y productividad en el sector corporativo, impulsando una migración masiva hacia infraestructuras híbridas de procesamiento local.

“Estamos en un cambio bien profundo que se está dando, creo que no se ha dado un cambio así en los últimos 40 o 50 años”, afirmó Hiram Monroy, líder del segmento comercial de AMD para Hispanoamérica, en entrevista con El Cronista. El directivo compara este momento con la magnitud del nacimiento de las conexiones inalámbricas (wireless).

De acuerdo con un reciente estudio global comisionado por AMD a la firma consultora IDC —que encuestó a más de 500 organizaciones de potencias económicas—, las compañías están transitando aceleradamente de los programas piloto de IA a los despliegues operativos a gran escala.

Las métricas del reporte revelan una adopción corporativa que alcanza al 75% de las empresas en distintas etapas de integración.

Un 33% de las organizaciones ya superó la fase de pruebas y ejecuta proyectos de IA implementados directamente en áreas operativas clave como recursos humanos o departamentos legales. Mientras que un 27% ya se encuentra adquiriendo e implementando de forma activa computadoras personales (PCs) que integran hardware nativo para IA.

Y un 21% tiene proyectado arrancar el despliegue de estos equipos tecnológicos avanzados en el transcurso de los próximos 12 meses.

Aunque estos datos son globales, Monroy aseguró que la realidad en los mercados emergentes, donde se encuentra México, no es muy diferente.

“En México el proceso de adopción es muy similar (...). Siempre tenemos como región un rezago, pero un rezago que anteriormente hablábamos de años. Hoy creo que es un rezago que se puede confinar a los meses”, aseguró, destacando que empresas nacionales ya adquieren y operan activamente estas soluciones.

El fin de la dependencia en la nube

El ecosistema de la inteligencia artificial está evolucionando más allá de los chatbots generativos convencionales que operan enteramente en plataformas de nube, según Monroy.

La tendencia dominante se desplaza con fuerza hacia la denominada “IA agéntica” o automatizada, un formato capaz de vincularse directamente a los sistemas de planeación de recursos empresariales (ERP) y software corporativos para ejecutar acciones autónomas bajo comandos verbales o de texto, explicó Monroy.

Esta transición exige arquitecturas de cómputo híbridas donde la ejecución local es indispensable, posicionando a las Unidades de Procesamiento Neuronal (NPU, por sus siglas en inglés) como el nuevo componente crítico del hardware.

“Hoy, el procesador, la cantidad de memoria y el almacenamiento en el disco duro eran como los tres principales factores. Hoy día, la NPU se ha convertido en un nuevo requerimiento, pero no un requerimiento más. Yo te diría que es un requerimiento indispensable”, apuntó Monroy.

Sin este chip dedicado a algoritmos inteligentes, las computadoras sufren caídas drásticas de rendimiento y un consumo energético insostenible, reduciendo la autonomía de las baterías de ocho horas a menos de una en uso intensivo.

La democratización tecnológica también ha comenzado a permear las cadenas de suministro. Si bien los primeros procesadores de IA con NPU integradas (como la serie Ryzen de AMD) debutaron a finales de 2023 restringidos a la gama alta del mercado, la tecnología ha migrado con éxito a los segmentos de precio medio, volviéndose accesible para pequeñas y medianas empresas (Pymes), profesionales independientes y estudiantes.

Monroy proyecta que en un plazo aproximado de un año, la totalidad de los equipos de cómputo del mercado incorporarán estas capacidades de forma estandarizada.