México logró mantener la calificación crediticia en BBB-, de acuerdo con la escala de Fitch Ratings; sin embargo, está lejos de librar las amenazas que podrían llevar al país a perder el grado de inversión, advierte Banamex.
El área de Estudios Económicos del banco señaló que si bien el endeudamiento de México como porcentaje del PIB se mantiene “relativamente moderado”, esto ya no representa una fortaleza en comparación con otros países que mantienen una calificación de BBB-.
El país, señala Banamex, enfrenta déficits elevados y presiones estructurales de gasto que reducen el espacio fiscal disponible.
“A diferencia de otros países con calificación similar que cuentan con mayor capacidad recaudatoria o marcos fiscales más robustos, México enfrenta una combinación de bajo crecimiento con ingresos limitados y riesgos contingentes que debilitan la dinámica de sostenibilidad de la deuda y lo colocan en una posición más vulnerable dentro de su categoría crediticia”, mencionó el Banco.
¿Cuáles son los riesgos para la calificación?
Banamex advierte que el país tiene un factor principal que sigue presionando a las finanzas públicas: la situación de Pemex.
El problema radica en que la situación financiera de la petrolera mantiene presión sobre la calificación soberana, pues el gobierno realiza transferencias recurrentes de dinero adicional para sacar a flote a la compañía que dirige Víctor Rodríguez Padilla.
Por ejemplo, el año pasado, el Gobierno Federal transfirió MXN $396,000 millones de pesos a la empresa, un dato rebasó por primera vez en la historia la aportación de la empresa a las finanzas públicas.
Pemex aportó MXN $240,000 millones por concepto de ingresos petroleros, por lo que la diferencia entre las aportaciones del Estado a la petrolera y la aportación de Pemex a las finanzas públicas cerró con una pérdida de MXN $156,000 millones en 2025.
La empresa enfrenta además un deterioro operativo sostenido y un elevado nivel de deuda, añade Banamex.
“Con México ubicado ya en el último nivel de grado de inversión para Fitch, cualquier choque adicional podría activar presiones a la baja en la revisión de la calificación crediticia por parte de esta agencia”, dijo.
En este mismo sentido, Banamex lanzó una advertencia: la debilidad de las finanzas públicas se convierte en un riesgo inmediato más que en uno de mediano o largo plazo, con posibles impactos para la calificación soberana.
“En caso de que se sumaran las otras agencias (S&P y Moody’s), y México perdiera eventualmente el grado de inversión, esto tendría implicaciones directas sobre variables como el crecimiento, la prima de riesgo el tipo de cambio y la pendiente de la curva de rendimientos”, adelanta Banamex.