El Mundial de Futbol de este año tendrá un impacto muy limitado en la economía mexicana y será temporal, coincidieron especialistas en turismo y finanzas.
Por una parte, el exsecretario de Turismo, Miguel Torruco, consideró que los partidos que le tocarán a México representan un “mini mundial”.
En su cuenta de X, recordó que el país recibirá solo 13 de 104 partidos, repartidos en tres estadios: el Banorte, en la Ciudad de México, que cuenta con un estimado de 87,523 asientos, el Gigante de Acero, de Nuevo León, con una capacidad para 53,460 asistentes, y el Estadio Guadalajara, donde juegan las Chivas, que puede recibir 48,071 asistentes.
En total, los 13 partidos, que incluyen la inauguración, representan 843,739 asistentes.
La FIFA señala que en los últimos tres mundiales, 60% de los asistentes son aficionados del país anfitrión, lo que equivale a 506,000 asistentes, mientras que el resto (337,000) serían extranjeros.
Por ello, el exsecretario de Turismo pidió “menos euforia y más realismo”.
Impacto económico mínimo
Por su parte, Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico del banco Ve por Más (bx+), estimó que el aporte del Mundial en el Producto Interno Bruto (PIB) será de apenas 0.1% en las 8 semanas que se dará la justa.
Además, la aceleración de la actividad económica solo se limitará al trimestre en el que se desarrollará el evento, derivado de la llegada de visitantes extranjeros, como un mayor movimiento de consumidores nacionales hacia las sedes o los fan fest.
Incluso, en un escenario optimista, en el que lleguen 5 millones de visitantes a México por el Mundial, el crecimiento adicional solo sería de 0.2% del PIB.
Además, Saldaña dijo que el torneo puede detonar un “choque en la demanda”, especialmente en los genéricos de restaurantes, mercancías y turismo, lo que puede afectar al alza la inflación.
Esto, en un contexto en el que prevé que la inflación no convergerá “mágicamente” al 3 % objetivo del Banco de México (Banxico) en el corto plazo, por factores estructurales como el mayor costo del trabajo, la menor productividad y el encarecimiento de importaciones ligado a la reversión parcial de la globalización.