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Aunque las emisoras simplificadas llegaron al mercado bursátil mexicano como una alternativa para reactivar el mercado de capitales y facilitar el financiamiento empresarial, la falta de compradores para sus colocaciones amenaza con frenar su desarrollo. Para Jorge Alegría, director general de Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV), ampliar la demanda por estos títulos es clave para superar el cuello de botella y fortalecer el vínculo entre el crecimiento económico y el mercado bursátil.

“Hay emisores y va a haber más. (...) No perdamos de vista que alguien tiene que comprar eso”, señaló Alegría en entrevista con El Cronista.

El directivo explicó que el reto es estructural. Aunque las empresas pueden encontrar en las emisiones simplificadas una vía para acceder al mercado bursátil, necesitan inversionistas dispuestos a comprar sus títulos. Sin embargo, para grandes participantes, como las Afores y los bancos, algunas colocaciones pueden resultar demasiado pequeñas para justificar su participación.

A este desafío se suma que algunos intermediarios financieros todavía deben adaptar sus sistemas y procesos para operar con emisiones simplificadas, lo que limita el avance de este mecanismo de financiamiento.

Para Alegría, el principal cuello de botella está del lado de los posibles compradores. El reto, dijo, es lograr que estos instrumentos sean reconocidos como una alternativa viable de inversión.

“Que la emisora simplificada se vea como un vehículo real, que no por ser simplificado es más riesgoso o de menos calidad en el papel, por los inversionistas, por las Afores y por los fondos”, expuso.

BMV plantea vehículos de inversión para atraer a las Afores

La BMV celebró recientemente la llegada de Adventus Capital, una sociedad financiera de objeto múltiple (sofom) que se convirtió en la primera emisora simplificada de deuda al colocar MXN $560 millones a un plazo de 20 años.

Aunque la operación representó un hito para el mercado, Alegría señaló que colocaciones de este tamaño pueden resultar pequeñas para los grandes inversionistas institucionales. Por ello, planteó la posibilidad de crear vehículos de inversión que agrupen distintas emisiones y alcancen una escala suficiente para atraer más capital.

Entre las alternativas mencionó estructuras similares a los mini-CERPIs y mini-CKDs, que permitirían concentrar varias emisiones simplificadas en un mismo vehículo. Los CERPIs son certificados de proyectos de inversión que pueden destinar un porcentaje de sus recursos a proyectos o activos fuera del país. En tanto, los CKDs son fideicomisos para financiar proyectos en diversas industrias en México o inyectarse a capital privado.

“Se vuelve atractivo para los grandes inversionistas institucionales que tenemos en México”, sostuvo. “Las Afores, los bancos -los grandes inversionistas-, pues una colocación de MXN $200 millones, de MXN $500 millones, de MXN$ 300 millones se les hace chiquita”.

La creación de estos vehículos, junto con un mayor crecimiento económico, podría contribuir a ampliar las fuentes de financiamiento para las empresas y atraer recursos al mercado de capitales mexicano.

“El crecimiento económico ayuda al mercado, pero también el mercado ayuda a la economía”, expresó Alegría.

El directivo también señaló la necesidad de impulsar la participación de fondos de cobertura (hedge funds), que pueden invertir en activos de mayor riesgo de acuerdo con sus mandatos y estrategias de gestión. Su participación podría ampliar la base de compradores para las emisiones simplificadas de deuda y capital, así como para instrumentos con calificaciones crediticias más bajas.

“Necesitamos vehículos inversionistas que tomen no nada más simplificadas, sino también que inviertan en papeles que sean triple B, doble B”, señaló.

Bajas valuaciones impulsan recompras de acciones

Alegría también reconoció que las bajas valuaciones en el mercado accionario pueden incentivar a algunas empresas, como Grupo Traxión y Consorcio Ara, a lanzar ofertas públicas de adquisición (OPA) sin que ello implique necesariamente cancelar su listado en bolsa.

En estos casos, explicó, las operaciones pueden responder a la búsqueda de mayor liquidez para las acciones, en lugar de a una intención de retirar a las compañías del mercado.

“Ellos han sido muy claros y es parte de estos ciclos que vimos en otros mercados en EE.UU., donde dicen: oye, pues yo compro; pero no es para deslistarme, sino es un (…) problema de liquidez”, mencionó.

Aunque los anuncios de estas operaciones han impulsado los precios de las acciones involucradas, el director general de la BMV señaló que también es necesario mejorar la visibilidad de las empresas y acercarlas a los inversionistas.

Una de las barreras es la limitada cobertura de análisis financiero para las emisoras de menor tamaño o liquidez. Mientras los analistas de bancos de inversión y casas de bolsa suelen concentrarse en las compañías más grandes, otras empresas públicas cuentan con menos estudios y recomendaciones disponibles para el mercado.

“Normalmente cubren empresas muy grandes o muy líquidas y no cubren a las empresas pequeñas”, dijo.

BMV y la alianza con Indexity

Para mejorar el acceso a información financiera, la BMV estableció una alianza y realizó una inversión en Indexity, una firma mexicana independiente enfocada en recopilar, procesar y presentar información sobre las empresas que cotizan en bolsa.

La plataforma publica información periódica sobre las emisoras, sus actividades y sus resultados financieros, con el objetivo de facilitar que los inversionistas conozcan mejor sus negocios y sigan la evolución de sus cifras.

Alegría aclaró que esta información no constituye una recomendación de inversión, pero puede ayudar a que más participantes conozcan las compañías y evalúen sus reportes.

“No hay recomendación de compra o de venta, pero al menos a través de Indexity estamos dándole al mercado información”, expresó.