En la ribera de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, se erige una de las obras de arquitectura alternativa más impactantes de la Argentina: La Casa de las Botellas. Su creador, Rubén “Tito” Ingenieri, un reconocido escultor, obrero del arte y ciudadano ilustre de su localidad, dedicó tres décadas a edificar su vivienda y taller utilizando millones de envases reciclados.
Esta singular fortaleza ecológica no solo resolvió su necesidad de un hogar tras perder su antigua casa, sino que también se convirtió en un museo abierto y en un símbolo de sostenibilidad e ingenio popular.
¿Quién es el creador de la Casa de las Botellas y por qué comenzó a construirla?
Rubén “Tito” Ingenieri es un artista bonaerense y soldador desde su adolescencia que decidió romper con la construcción tradicional. Tras quedarse sin su hogar —una vivienda en un árbol que fue demolida durante la realización de obras viales en la vía pública— y sin recursos económicos para comprar ladrillos, decidió utilizar el terreno que poseía para edificar con envases de vidrio recuperados.
Con el paso de los años, su proyecto habitacional fue declarado de interés municipal y nacional. En declaraciones al programa Vivo en Argentina de la Televisión Pública, el propio creador explicó la visión social detrás de su obra: “Es una casa alternativa y fue hecha para que la gente la copie y no viva tan mal”. Asimismo, agregó enfáticamente: “Mi mensaje es que dejen de pedirle casas al Estado y se las hagan ellos”.
¿Cómo se construyó esta fortaleza de más de 10 metros de altura?
La edificación principal, conocida como “El Faro”, se eleva a más de 10 metros y presenta una planta de forma hexagonal diseñada específicamente para cortar el viento proveniente del Río de la Plata.
Para levantar los muros, Tito unió envases de sidra, cerveza, vino, leche y aceite mediante un mortero tradicional. En su entrevista con la TV Pública, precisó la fórmula técnica de fijación: “La fórmula es cemento, arena y ceresita. No lleva cal, no lleva plástico, nada”.
En las bases de la estructura colocó botellas de sidra por ser más pesadas y aportar un sustento estructural más firme. A lo largo del tiempo, la recolección de materiales contó con la colaboración activa de vecinos y del municipio local.
¿Cuántas botellas de vidrio se utilizaron en la edificación?
Aunque las estimaciones varían según el sector del predio, el propio Ingenieri reveló la magnitud alcanzada tras más de dos décadas de labor continua: “Aproximadamente, por lo que han sacado la cuenta, hay casi 6,000,000 de botellas”.
Esta impresionante cifra convierte a la vivienda en una de las construcciones recicladas más grandes de la región, destacándose también por su eficiencia térmica. La combinación de la mezcla con las cámaras de aire de los envases sellados permite mantener un ambiente climatizado que solo requiere de una salamandra en la época invernal.
¿Cómo es el interior de la Casa de las Botellas por dentro?
El diseño interior funciona simultáneamente como vivienda, museo y taller artístico, destacándose por sus detalles creativos e iluminación natural:
- Efectos de luz: el sol atraviesa las bases de las botellas coloreadas, proyectando haces multicolores dentro de las habitaciones.
- Aberturas recicladas: incorpora ventanas fabricadas con marcos de ruedas de bicicleta y tragaluces con formato de ojo de buey.
- Decoración y colecciones: dispone de pisos y escaleras de madera, esculturas en hierro forjado, llamadores de viento de metal y una colección de máscaras y anteojos.
Hoy en día, la Casa de las Botellas de Quilmes se consolida como un atractivo turístico de la provincia de Buenos Aires y un referente internacional de la arquitectura sustentable.