Diseñar un jardín pequeño puede ser incluso más complejo que planificar uno de grandes dimensiones. No alcanza con distribuir plantas, combinar texturas, colores, floraciones y aromas: también es fundamental aprovechar cada metro disponible y pensar en la funcionalidad del espacio.
La ubicación de un sector para comer, un lugar para descansar al sol, las zonas de circulación, los puntos que funcionarán como atractivo visual y, especialmente, los espacios de sombra, deben estar cuidadosamente planificados. En este contexto, elegir árboles de tamaño y características adecuadas puede marcar una gran diferencia.
Árboles pequeños para hogar
Acer japonés (Acer palmatum)
El arce japonés es un árbol de crecimiento lento que se destaca por su atractivo follaje. Durante el otoño, sus hojas adquieren tonalidades rojizas antes de caer, aportando un cambio de color muy llamativo al jardín.
Es una excelente alternativa para patios y espacios pequeños, donde además de brindar sombra incorpora una marcada estética oriental. En jardines de mayores dimensiones también puede plantarse en grupos y, por su tamaño, es posible cultivarlo en macetas.
Se desarrolla especialmente en media sombra, en suelos ricos en materia orgánica, ligeramente ácidos y con buen nivel de humedad. También puede adaptarse a terrenos arcillosos.
No es recomendable ubicarlo a pleno sol, sobre todo en zonas donde los veranos son muy calurosos, ya que sus hojas pueden quemarse. Tolera las bajas temperaturas y los períodos de calor moderado. Además, no necesita podas frecuentes.
Acer tridente (Acer buergerianum)
El arce tridente es un árbol de follaje caduco cuyas hojas presentan tres lóbulos. En otoño pueden adquirir diferentes tonalidades rojizas, desde colores intensos hasta matices más discretos.
Cuando alcanza su desarrollo completo forma una copa redondeada, aunque durante sus primeros años suele mantener ramas desde las zonas bajas del tronco.
Sus flores son pequeñas y de color verdoso, y posteriormente aparecen numerosos frutos alados conocidos como sámaras, que pueden permanecer en el árbol durante el invierno.
Su crecimiento es medio a rápido. Puede cultivarse tanto a pleno sol como en media sombra y prefiere suelos sueltos, fértiles, ligeramente ácidos, con humedad moderada y buen drenaje.
Es una especie resistente que tolera períodos de sequía, viento y contaminación urbana. Se adapta mejor a los inviernos fríos que a los ambientes de calor intenso.
Árbol del amor (Cercis siliquastrum)
El árbol del amor, también conocido como árbol de Judea, es una especie pequeña que puede alcanzar entre 4 y 7 metros de altura y un diámetro similar.
Su delicada apariencia contrasta con su resistencia, ya que puede soportar condiciones que resultarían adversas para otras especies. Hacia el final del invierno o comienzos de la primavera, se cubre de flores de color rosa intenso, que incluso pueden aparecer directamente sobre el tronco.
Su follaje cae durante el otoño, pero antes las hojas adquieren tonalidades amarillas. Estas son redondeadas y tienen pecíolos largos.
La floración se produce entre finales del invierno y principios de la primavera. Después aparecen frutos en forma de legumbres que pueden permanecer durante mucho tiempo en la copa, incluso cuando el árbol ya perdió sus hojas.
Su crecimiento es medio, por lo que resulta una alternativa interesante para espacios donde no se busca un desarrollo excesivamente rápido.
Carnaval o carnavalito (Senna spectabilis)
Originario del noroeste argentino, el carnavalito es un árbol que se caracteriza por su abundante floración y que alcanza su máximo atractivo durante la época cercana a los carnavales.
Cuenta con una copa extendida y hojas compuestas de gran tamaño que caen durante la temporada fría. Sus flores amarillas y llamativas aparecen agrupadas en racimos erectos desde mediados del verano hasta comienzos del otoño.
Después de la floración produce largas legumbres que pueden permanecer durante un período prolongado sobre el árbol.
Es una especie de crecimiento rápido que se desarrolla bien a pleno sol, especialmente en lugares cálidos y con buena humedad ambiental. A pesar de preferir estas condiciones, también presenta resistencia frente a las bajas temperaturas.