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En redes sociales se multiplican los mensajes alarmistas: que la Resonancia Schumann “explotó”, que la Tierra cambió su frecuencia natural, que nadie puede dormir y que el tiempo se está acelerando. El fenómeno, asociado con Nikola Tesla, vuelve a señalado como la causa de un supuesto insomnio masivo a nivel global.

Sin embargo, aunque la Resonancia Schumann existe y está bien documentada por la física, no hay evidencia científica sólida que confirme que haya aumentado de manera permanente ni que esté provocando alteraciones biológicas generalizadas en los seres humanos. ¿Qué es realmente este fenómeno? ¿Qué dicen los estudios serios? ¿Y por qué estas teorías resurgen una y otra vez?

La Resonancia Schumann es un fenómeno electromagnético natural generado entre la superficie terrestre y la ionosfera, medido por la ciencia desde mediados del siglo XX. Fuente: archivo

Qué es realmente la Resonancia Schumann (y qué no)

La Resonancia Schumann es un conjunto de frecuencias electromagnéticas extremadamente bajas que se generan en la “cavidad” formada entre la superficie de la Tierra y la ionosfera. Su frecuencia fundamental ronda los 7,83 Hz, aunque puede variar levemente debido a factores naturales como la actividad eléctrica de las tormentas o cambios temporales en la ionosfera.

Este punto es clave: no se trata de una frecuencia fija, perfecta ni constante, y tampoco está “encendida” todo el tiempo. Depende de la presencia de relámpagos en algún lugar del planeta. La física lo conoce y lo mide desde mediados del siglo XX, sin misterio ni advertencias apocalípticas.

Lo que no es correcto es afirmar que la Resonancia Schumann sea el “latido del planeta” sincronizando cerebros humanos, ni que su modificación implique cambios drásticos en la percepción del tiempo o la conciencia colectiva.

¿Subió de 7,8 Hz a 12 Hz? El origen de un bulo persistente

Una de las afirmaciones más repetidas sostiene que desde la década de 1980 la Resonancia Schumann habría aumentado hasta superar los 12 Hz, lo que explicaría por qué “los días se sienten más cortos” o por qué la gente duerme peor.

Este argumento no tiene respaldo científico. Surgió de interpretaciones erróneas y fue amplificado por libros, sitios web pseudocientíficos y contenidos virales. La falacia central es confundir variaciones momentáneas en la amplitud o en los armónicos con un cambio permanente de la frecuencia base.

Si la Resonancia Schumann realmente hubiera aumentado de forma sostenida a ese nivel, no sería un secreto en redes sociales: implicaría consecuencias físicas medibles en sistemas de navegación, telecomunicaciones, geofísica y astronomía. Nada de eso ocurrió.

Resonancia Schumann e insomnio: correlación no es causalidad

El insomnio existe, aumenta y preocupa. Pero atribuirlo a la Resonancia Schumann es, como mínimo, una simplificación extrema. La ciencia del sueño identifica causas mucho más concretas: estrés crónico, ansiedad, uso excesivo de pantallas, alteraciones en los ritmos laborales, consumo de cafeína, problemas económicos y sobreinformación constante.

Algunos estudios exploraron si campos electromagnéticos extremadamente débiles podían generar respuestas celulares en condiciones experimentales muy controladas. Los resultados fueron inconsistentes y, en muchos casos, negativos. No hay evidencia concluyente de que la Resonancia Schumann regule el sueño humano ni de que su ausencia o variación genere un “colapso biológico”.

Decir que “nadie duerme porque la frecuencia del planeta cambió” es una explicación seductora, pero científicamente endeble.

No existe evidencia científica de que la frecuencia base de la Resonancia Schumann haya aumentado de manera permanente ni de que provoque insomnio o alteraciones biológicas generalizadas. Fuente: Wikimedia

Tesla, misticismo y ciencia: por qué el mito sigue vigente

Nikola Tesla fue un científico brillante, pero su figura se convirtió en un imán para teorías que mezclan ciencia real con especulación espiritual. Aunque Nikola Tesla si investigó ondas electromagnéticas, no advirtió sobre un futuro colapso del sueño humano ni sobre un cambio acelerado del tiempo asociado a la Resonancia Schumann.

La persistencia de este tipo de relatos responde a algo más profundo: la necesidad de encontrar una causa “externa” y global para malestares reales. En un mundo agotado, hiperconectado y ansioso, la idea de que el planeta mismo está “desajustado” funciona como un relato explicativo, aunque no sea verdadero.