La popularidad de una mascota en redes sociales podría tener consecuencias legales si prospera la llamada “Ley Merlín”. La propuesta plantea que cuando un animal ayude a generar ingresos, parte de ese valor se traduzca en mejores condiciones para su bienestar.
La iniciativa de la “Ley Merlín” fue presentada en el Congreso de la Ciudad de México por la diputada Luisa Fernanda Ledesma Alpízar y aclara que no pretende que las mascotas reciban dinero directamente. En cambio, busca garantizar que los recursos obtenidos beneficien al propio animal.
“La ‘Ley Merlín’ no protege el dinero; protege el bienestar. No regula la fama; regula la responsabilidad”, afirmó la legisladora. Además, sostuvo que “si un ser sintiente contribuye a generar valor, lo mínimo que podemos hacer como sociedad es procurar que ese valor también contribuya a garantizar su bienestar”.
¿Qué propone la “Ley Merlín”?
La iniciativa reforma la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México para incorporar reglas aplicables a los animales que participen legalmente en actividades que generen ingresos mediante plataformas digitales, publicidad, entretenimiento o redes sociales.
- Que parte de los beneficios económicos se destine al bienestar del animal.
- Garantizar mejor alimentación y atención médico-veterinaria.
- Cubrir medicamentos, rehabilitación y cuidados especializados.
- Promover enriquecimiento ambiental y una vejez digna.
- Aplicar la protección a futuras mascotas que generen valor económico.
El caso del pato Merlín inspiró la iniciativa
La propuesta surgió tras la historia del pato “Merlín”, una mascota de una familia de la Ciudad de México que alcanzó gran popularidad durante el Mundial de Futbol 2026. Su presencia en redes sociales despertó el interés de marcas, programas de televisión y empresas.
Según explicó la diputada, las leyes actuales protegen a los animales frente al maltrato, la crueldad y el abandono, pero no contemplan situaciones en las que un ser sintiente participe en actividades capaces de generar importantes beneficios económicos.
La iniciativa ya fue turnada a la Comisión de Bienestar Animal para su análisis. De aprobarse, establecería que el éxito comercial de una mascota no solo beneficie a sus propietarios, sino también a la calidad de vida del propio animal que hizo posible esos ingresos.