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Durante una gira de trabajo por Tlaxcala, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una transformación de fondo en el sistema de educación media superior, con cambios que modificarán tanto el acceso como la certificación del bachillerato en todo el país.
El anuncio se realizó en el marco de la inauguración de la ampliación de un plantel tecnológico en la entidad, donde la mandataria detalló que la reforma contempla ajustes estructurales en el proceso de ingreso, así como en los mecanismos de acreditación al concluir los estudios.
Adiós al examen de admisión: cercanía geográfica será el nuevo criterio
Una de las decisiones más polémicas presentadas es la eliminación gradual de los exámenes de ingreso para las preparatorias públicas. A partir de ahora, el criterio principal para asignar lugares será la proximidad territorial entre el domicilio del estudiante y el plantel educativo. Esta medida busca terminar con la práctica de dejar fuera a jóvenes por no alcanzar un puntaje determinado, priorizando en cambio que todos los egresados de secundaria tengan garantizado un espacio en alguna institución cercana a su hogar.
La mandataria explicó que este cambio responde a una realidad que miles de familias enfrentan cada año: estudiantes con promedios suficientes que se quedan sin oportunidad de estudiar el bachillerato simplemente porque no hay cupo en las escuelas o porque el sistema de selección los excluye. Con el nuevo modelo, la disponibilidad de espacios en función de la ubicación geográfica permitirá que ningún joven quede fuera del sistema educativo por causas ajenas a su voluntad.
Una credencial doble al terminar: título general y certificado técnico
El nuevo modelo educativo contempla que todos los alumnos reciban dos certificaciones al finalizar sus estudios de bachillerato.
Por un lado, obtendrán su certificado tradicional de bachillerato general; por otro, un título técnico avalado por instituciones como el Instituto Politécnico Nacional o el Tecnológico Nacional de México. Esta doble acreditación permitirá a los jóvenes incorporarse en el mercado laboral con herramientas prácticas mientras mantienen abierta la puerta para continuar con estudios universitarios.
Según detalló Claudia Sheinbaum, esta característica del Bachillerato Nacional unifica lo mejor de los sistemas general y tecnológico que actualmente operan de manera separada en el país. Los estudiantes cursarán un tronco formativo común que garantiza los conocimientos básicos del nivel medio superior, pero al mismo tiempo tendrán acceso a especialidades técnicas que les darán una ventaja competitiva al momento de buscar empleo o de emprender sus propios proyectos.
Además, la presidenta señaló que se realizarán ajustes en la distribución de materias por semestre. El objetivo es evitar la sobrecarga académica que actualmente enfrentan los estudiantes, concentrando los contenidos de manera más eficiente y permitiendo un mejor aprovechamiento del tiempo escolar.
150,000 espacios más: la estrategia para que nadie se quede sin escuela
Para hacer realidad esta transformación, el gobierno federal se comprometió a crear 150,000 nuevos lugares en preparatorias públicas durante 2026. La estrategia incluye la construcción de planteles desde cero, ampliación de instalaciones ya existentes y el aprovechamiento de escuelas secundarias en turno vespertino para impartir clases de bachillerato. Con estas acciones, se busca cumplir la promesa de que cada estudiante tenga una preparatoria pública cerca de su casa, sin importar si elige un perfil técnico o general.
Las autoridades educativas reportaron que para 2025 ya se habían generado decenas de miles de espacios adicionales mediante obras de ampliación y la apertura de nuevos planteles en diversas regiones del país. Sin embargo, la meta de 150,000 lugares representa un esfuerzo sin precedentes.
El plan contempla tres vías principales para alcanzar esta cifra. La primera es la construcción de preparatorias completamente nuevas en localidades donde la demanda supera significativamente la oferta actual. La segunda línea de acción consiste en ampliar las instalaciones de planteles que ya operan pero que no cuentan con la capacidad suficiente para recibir a más estudiantes. La tercera estrategia, quizá la más innovadora, implica aprovechar las escuelas secundarias que solo funcionan en turno matutino para que en la tarde ofrezcan servicios de bachillerato.