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Las autoridades de tránsito endurecieron la interpretación del Reglamento de Tránsito en la Ciudad de México para dejar claro que cualquier distracción al conducir —ya sea manipular el teléfono celular, utilizar dispositivos electrónicos o reproducir música a volumen excesivo— constituye una infracción sancionable sin excepciones.
La medida aplica por igual a automóviles y motocicletas, y busca reducir accidentes viales asociados a la falta de atención en el camino.
Uso del celular al conducir: la infracción más cara del reglamento
De acuerdo con el Artículo 38 del Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, queda prohibido utilizar teléfonos móviles o cualquier dispositivo de comunicación mientras el vehículo está en movimiento. Solo se permite su manipulación cuando el automóvil está completamente detenido.
La sanción por incumplir esta norma oscila entre 30 y 35 Unidades de Medida y Actualización (UMA), además de tres puntos en la licencia de conducir y un punto en la matrícula vehicular.
El mensaje de las autoridades es contundente: una llamada o un mensaje en el momento equivocado puede no solo provocar un accidente, sino también un costo económico significativo y sanciones acumulativas en caso de reincidencia.
Música a alto volumen: la infracción “más barata”, pero no menor
Aunque suele considerarse una falta menor, el reglamento también sanciona el uso de sistemas de audio a volumen excesivo o la reproducción de música mediante parlantes que generen ruido distractor.
Esta infracción contempla multas de 5 a 10 UMA, pero también incluye un punto de penalización en la licencia de conducir.
Las autoridades subrayan que incluso niveles de volumen considerados “normales” por el conductor pueden ser motivo de sanción si afectan la atención o la seguridad vial.
Cero tolerancia y reincidencia: sanciones que escalan con el historial del conductor
El sistema de sanciones no se limita al pago de multas. La reincidencia juega un papel clave, ya que las autoridades pueden aplicar montos más altos dentro del rango permitido por el reglamento según el historial del infractor.
Esto significa que un conductor que repite conductas de distracción al volante no solo enfrentará multas más elevadas, sino también una acumulación progresiva de puntos en su licencia y matrícula, lo que puede derivar en sanciones más severas a futuro.