El biogás, un combustible alternativo generado a partir de basura orgánica, levanta la mano para ofrecer una doble solución: por una parte, es un combustible renovable y con impacto ambiental positivo, y por otra, puede reducir la dependencia de México a las importaciones de gas natural.
Esto es posible debido a que, por una parte, el Gobierno Federal empezó a entregar las licencias para operación y distribución de biometano, y por otra a que Brimex se convirtió en la primera planta de biogás en obtener el sello CleanCounts Registry (M-RETS). El registro permitirá documentar el origen, volumen y periodo de producción de la energía generada por la planta y acreditar sus atributos ambientales ante compradores y auditores.
“El biometano puede resolver varios problemas al mismo tiempo: aprovechar residuos que hoy representan un pasivo, producir energía en México y ofrecer una alternativa para industrias que necesitan reducir emisiones sin poder electrificar todos sus procesos. Lo que este primer caso agrega es la posibilidad de acreditar ese beneficio ambiental”, señaló Guillermo Gómez Herrera, presidente del Consejo Nacional de Biogás (CNBiogás).
En el país existen hasta el momento seis permisos relacionados con este combustible: dos para instalaciones de producción a partir de residuos agropecuarios, tres para su comercialización en estado gaseoso y uno para su distribución por medios distintos a ductos hacia usuarios finales.
De acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), durante 2025 México importó un promedio de 6,638 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, 3.4% más que el año anterior y un máximo histórico. Ese volumen equivale a alrededor de tres cuartas partes de la demanda nacional.
La vulnerabilidad del país se refleja en episodios como el de la tormenta invernal Fern, que tuvo lugar en enero de este año y que provocó que uno de los precios de referencia del gas natural, el Houston Ship Chanel, se encareciera de 1.846 a un máximo de 14.498 dólares por millón de BTU en menos de tres semanas.
En este sentido, el biogás permitirá reducir la dependencia de las importaciones y aportará a la seguridad energética del país.
El biometano puede integrarse a usos e infraestructura existentes del gas natural. Las estimaciones para México apuntan a un potencial de sustitución de entre 8% y 10% del consumo nacional de gas natural mediante biometano producido a partir de residuos, dijo el especialista.
De acuerdo con SEMARNAT, México genera alrededor de 139,000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, y prácticamente la mitad son materia orgánica, equivalente a cerca de 20.5 millones de toneladas al año.
Convertir una parte de esos residuos en biometano permitiría transformar un pasivo ambiental en una fuente nacional de energía, reducir emisiones asociadas a su descomposición, sustituir una parte del gas natural consumido por la industria y mantener inversión y valor económico en las regiones donde se generan los residuos. Así, el biometano conecta economía circular, descarbonización industrial y seguridad energética en una misma cadena productiva.