Un terremoto político con epicentro en Austin amenaza con quebrar el tablero de poder en Washington. Texas, la mayor fortaleza electoral y financiera del Partido Republicano desde hace más de tres décadas, muestra señales de un viraje inédito.
Según el último sondeo exclusivo de AtlasIntel realizado entre el 28 de octubre y el 1 de noviembre, el demócrata James Talarico aventaja por 5,9 puntos al republicano Ken Paxton en la contienda por el Senado de los Estados Unidos.
El dato no solo sacude la política local del estado de la estrella solitaria: representa una pésima noticia para Donald Trump. Con un Senado federal que se disputa banca a banca, una eventual derrota en Texas prácticamente garantizaría que los demócratas capturen la Cámara alta, asestando un golpe letal a la agenda legislativa, la confirmación de jueces y la gobernabilidad de la Casa Blanca para la segunda mitad de su mandato.
Talarico vs. Paxton: el duelo que desvela a la Casa Blanca
De acuerdo con el relevamiento sobre 1678 electores probables (con un margen de error de ±2 p.p.), si las elecciones se celebraran hoy, Talarico obtendría el 51,3% de los sufragios frente al 45,4% de Paxton. Un 1,5% optaría por terceras fuerzas, el 1,1% permanece indeciso y el 0,7% no votaría. Al proyectar los votos válidos, la brecha se amplía a seis puntos: 52,2% contra 46,2%.
La debilidad de Paxton, actual fiscal general del estado y una de las figuras más alineadas con el ala dura del trumpismo, parece radicar en su alto nivel de desgaste. Su saldo de imagen es de -20 puntos (39% de imagen positiva frente a un 59% de negativa), contrastando fuertemente con Talarico, quien es el único referente político medido con balance positivo neto en todo el informe (+3 puntos, con 50% de visión favorable).
La vulnerabilidad republicana en la banca que deja el veterano John Cornyn —cuya desaprobación récord trepa al 67%— se explica por la fuga masiva del voto de centro:
- Independientes al rescate demócrata: Talarico barre en este segmento clave con un demoledor 64,5% frente al 28,0% de Paxton.
- La grieta de género: entre las mujeres, el demócrata se impone por más de 24 puntos (60,1% a 36,0%).
- El control de los suburbios: históricamente vitales para el control conservador, los suburbios texanos hoy marcan una ventaja para Talarico de 52,5% a 45,0%, sumada a su previsible dominio en las grandes urbes (61,1% a 36,3%). Paxton solo retiene holgura en las zonas rurales (61,1% a 32,1%).
Inflación y corrupción: los motores del descontento
Al indagar sobre los temas que definen el voto, la inflación y el costo de vida lideran las preocupaciones con el 34,7%, seguidas muy de cerca por la corrupción (27,0%) y la inmigración (26,8%). La economía general y el mercado laboral completan el cuadro con el 23,3%.
Es justamente en el cruce temático donde el informe enciende las alarmas para el campamento republicano. Talarico supera a Paxton en prácticamente todas las áreas evaluadas: no solo en las tradicionales banderas progresistas como educación (+12 pp) o salud (+12 pp), sino también en el terreno donde los conservadores solían exhibir hegemonía:
- En el manejo de la inflación, los votantes prefieren la propuesta de Talarico por diez puntos (53% a 43%).
- En inmigración y empleo, Talarico aventaja a Paxton por ocho puntos (52% a 44% en ambos casos).
- En corrupción, un flanco sensible tras los cuestionamientos judiciales al fiscal general, el demócrata le saca 14 puntos de ventaja (53% a 39%). Paxton solo logra una mínima ventaja sobre Talarico en un tema: la portación de armas (+2 pp, 46% a 44%).
El factor bolsillo tampoco da tregua. El 42,2% de los texanos califica como mala la economía estatal y un 44,3% evalúa negativamente el mercado laboral. Además, en la comparación directa de precios, una amplia mayoría considera que bienes básicos como carne vacuna (+11 pp), café (+8 pp), alimentos (+14 pp), combustible (+8 pp) y tarifas eléctricas (+7 pp) eran más accesibles bajo la administración Biden que en el actual ciclo de Trump.
El temblor es general: Abbott en jaque y paridad en Diputados
El desgaste conservador no se circunscribe al Senado. El informe de AtlasIntel muestra que el efecto arrastre está poniendo contra las cuerdas la reelección del gobernador Greg Abbott.
La candidata demócrata Gina Hinojosa lidera la contienda estatal con el 49,2% contra el 47,6% de Abbott (50,1% a 48,5% en votos válidos), en un contexto donde el mandatario tiene una desaprobación neta de -10 puntos (53% en contra frente a 43% a favor). En tanto, la puja por los escaños a la Cámara de Representantes en el distrito también refleja un virtual empate técnico a favor de los demócratas (48,0% contra 47,4%).
Para el gobierno de Donald Trump —cuya gestión es reprobada por el 53,2% de los texanos frente a un 36,4% de notas positivas—, los números de Texas representan la antesala de una pesadilla política. Perder Texas en el Senado no sería un tropiezo menor de medio término: significaría la pérdida automática de la mayoría nacional en la Cámara alta y una capitulación prematura ante la oposición a dos años de concluir su mandato.