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En la segunda mitad del siglo XX, las autoridades de Idaho enfrentaban un problema cada vez más difícil de controlar: los castores habían comenzado a levantar represas cerca de zonas habitadas y sus construcciones provocaban inundaciones y daños en propiedades. En lugar de eliminarlos, el Departamento de Caza y Pesca decidió trasladarlos hacia un área montañosa de difícil acceso.

Así nació la denominada Operación High Dive, un plan que utilizó un método tan extraño como efectivo para llevar a los animales hasta la cuenca de Chamberlain. La experiencia terminó dejando una población capaz de transformar el entorno natural y generar efectos que todavía pueden observarse décadas después.

El insólito método para llevar castores hasta la montaña

Tras descartar los desplazamientos por tierra debido a las dificultades del terreno, las autoridades diseñaron unas cajas de madera preparadas para soportar una caída desde el aire. Los recipientes permanecían cerrados durante el descenso y contaban con un mecanismo que permitía abrirlos al llegar al suelo.

Antes de realizar la operación completa, el sistema fue probado con un ejemplar macho conocido como Geronimo. El animal sobrevivió repetidamente a los lanzamientos y regresó junto a sus cuidadores, hasta que los responsables determinaron que el procedimiento podía realizarse sin poner en riesgo a los ejemplares.

Finalmente, 76 castores fueron arrojados desde un avión hacia su nuevo territorio. Solo uno murió durante la operación y los otros 75 quedaron libres en la zona, donde comenzaron a formar colonias y construir sus características represas.

La experiencia terminó dejando una población capaz de transformar el entorno natural (Fuente: Gobierno Nacional).

El traslado aéreo se convirtió en la alternativa frente a otros métodos que habían demostrado ser inviables. Intentar llevarlos por caminos de montaña con caballos y mulas implicaba recorridos extensos, temperaturas elevadas y un estrés que provocaba la muerte de los animales, mientras que la vegetación y la altitud impedían que una aeronave pudiera aterrizar.

Las represas transformaron el ecosistema de Idaho

Con el paso de las décadas, los descendientes de aquellos animales generaron modificaciones profundas en el paisaje. Sus diques disminuyen la velocidad de los cursos de agua y permiten que una mayor cantidad de líquido permanezca en el suelo, favoreciendo la aparición y expansión de humedales.

Estos espacios naturales cumplen una función especialmente importante durante períodos secos. El agua retenida puede infiltrarse progresivamente en el terreno y contribuir a conservar la humedad, mientras que los humedales también funcionan como zonas capaces de reducir la propagación de incendios forestales.

El cambio no se limita al agua. Las áreas recuperadas se convirtieron en hábitats para distintas especies y favorecieron la presencia de biodiversidad en los valles montañosos.

En 1946, liberaron 50 castores en la Patagonia argentina. 50 años después, el desastre era imposible de controlarGobierno argentino

Las lagunas creadas por las represas ofrecen lugares de reproducción para peces como la trucha de banda roja, además de beneficiar a ranas y aves acuáticas. A su vez, estos ambientes atraen numerosos insectos polinizadores, entre ellos abejas y mariposas, que cumplen un papel fundamental para la vegetación local.

Las herramientas de observación satelital de la NASA y los estudios científicos realizados posteriormente permitieron medir con mayor precisión el impacto de esta población. Lo que comenzó como una estrategia para alejar castores de las zonas habitadas terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo una intervención pensada para resolver un conflicto puede producir una transformación ecológica de largo alcance.