Representantes de 13 países latinoamericanos debatían hoy en Quito por segundo día cómo abordar el masivo éxodo de venezolanos que, según cifras avaladas por Naciones Unidas, fue de 2,5 millones de personas en los últimos cuatro años.
El objetivo es explorar soluciones regionales conjuntas y humanitarias que queden plasmadas hoy en la Declaración de Quito, aunque con la ausencia de representantes venezolanos.
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay participan de este encuentro en vistas de que son todos receptores, en mayor o menor grado, de inmigración venezolana.
De su parte y desde Venezuela, el presidente Nicolás Maduro decidió reactivar el plan Vuelta a la Patria -anunciado en abril-, con un puente aéreo que permita retornar a los venezolanos expatriados.
En ese contexto, denunció nuevamente que en Colombia, Ecuador y Perú "se está desarrollando una campaña de odio, de persecución, de desprecio xenofóbica contra el pueblo de Venezuela".
La vicepresidenta Delcy Rodríguez volvió a negar que exista una emergencia migratoria en Latinoamérica causada por el masivo desplazamiento de sus nacionales, y denunció que estos señalamientos solo buscan "justificar una intervención internacional" en la nación petrolera.
Mientras, Brasil anunció que votará a favor de una resolución para condenar violaciones a los DDHH en venezuela que el Grupo de Lima remitirá la semana próxima al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Hace 10 días, en el estado brasileño limítrofe de Roraima, se habían registrado incidentes violentos contra migrantes venezolanos, precipitando su huída. Ayer, el presidente brasileño, Michel Temer, reiteró que su Gobierno seguirá siendo "solidario" con los emigrantes que escapan de la crisis que vive Venezuela.
Detalló los esfuerzos que Brasil ha hecho para atender la demanda que representa esa migración para los servicios públicos en el área de salud, educación y seguridad, así como para el propio mercado laboral, y reiteró que a pesar de esas dificultades, "nunca" se ha pensado en cerrar las fronteras.
En otro orden, hoy comenzó a funcionar en regiones limítrofes de Venezuela un nuevo sistema de cobro de gasolina que es parte de un plan piloto previo a un aumento en el precio del combustible.
En esta etapa el gobierno instala nuevos dispositivos electrónicos de cobro en las estaciones de servicio ubicadas en ocho estados cercanos a los pasos fronterizos con Colombia, Brasil y el Caribe para intentar detener el contrabando de combustible.
Además, Maduro señaló que el país, que tiene la gasolina más barata del mundo, pasará a venderal a un nuevo "precio internacional" entre septiembre y octubre, y aplicará un esquema de subsidios para los conductores.
"Este nuevo sistema tiene el objetivo de cortarle las manos a las lacras colombianas que nos roban la gasolina", dijo el lunes por la noche. "En el transcurso de septiembre, octubre, ya cuando esté probado el sistema, comprobado, estableceremos los sistemas de subsidios y se colocará el precio de la gasolina a precio internacional".
La medida forma parte de un plan más amplio con el que el Gobierno de Maduro busca sacar a la nación petrolera de una recesión e hiperinflación.