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Al comprar carne en la carnicería o el supermercado, hay un detalle al que hay que prestarle atención: el color de la grasa.

Aunque muchas personas se concentran en el aspecto del corte, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) incluye esta característica entre las pautas para elegir carne fresca.

En una guía publicada en el sitio oficial del Gobierno, el organismo recomienda observar el color, la textura y la grasa de la carne, además de verificar que se mantenga la cadena de frío.

Carne con grasa blanca o amarilla: qué recomienda el Senasa

El Senasa aconseja elegir carne cuya grasa sea bien blanca y no amarillenta. También recomienda que el corte tenga una textura firme y elástica, características que forman parte de las primeras pautas para evaluar su frescura.

En otra publicación oficial, dedicada a la inocuidad alimentaria y a la elección de carne vacuna, el organismo advierte sobre los cortes que presentan un aspecto ennegrecido, tonalidades verdosas o grasa amarillenta. La guía señala estas características como posibles indicios de carne vieja.

Sin embargo, también hay que revisar el aspecto general del producto, las condiciones de higiene del comercio y la forma en que se conserva.

Cómo reconocer la carne fresca antes de comprarla

El Senasa recomienda elegir carne vacuna con grasa blanca y observar el color y la textura del corte.

Además del color de la grasa, el Senasa recomienda prestar atención a otras características que ayudan a evaluar la carne en el momento de la compra.

  • Color: la carne bovina debe presentar un tono rojo profundo, intenso y brillante.
  • Textura: el corte debe ser firme y elástico.
  • Grasa: el organismo recomienda elegir la que sea blanca y no amarillenta.
  • Aspecto general: hay que evitar la carne ennegrecida o con tonalidades verdosas.
  • Envase: si el producto está envasado, el paquete debe encontrarse perfectamente cerrado y contar con su etiqueta.
  • Conservación: es fundamental comprobar que se respete la cadena de frío.

Qué hay que revisar al comprar carne en el supermercado

En los productos envasados, el Senasa recomienda controlar que el paquete esté cerrado, que tenga su correspondiente rótulo y que se conserve a una temperatura adecuada.

En una de sus publicaciones indica que las góndolas donde se conserva la carne deben mantenerse entre 0 y 5 °C; también recomienda revisar la fecha de vencimiento y señala que, en caso de que la carne envasada que no esté congelada, debe consumirse dentro de los cinco días desde su envasado.

El organismo también aconseja dejar los productos perecederos, como la carne, para el final de las compras, con el objetivo de reducir el tiempo que permanecen fuera de las condiciones de refrigeración.

Cómo conservar la carne después de comprarla

Una vez en casa, la carne debe guardarse en la heladera o el freezer sin demoras innecesarias.

Para reducir el riesgo de contaminación, conviene mantenerla separada de los alimentos cocidos y almacenarla en recipientes adecuados que impidan que sus líquidos entren en contacto con otros productos.

El Senasa también recomienda utilizar conservadoras cuando el traslado hasta casa es prolongado, principalmente durante los días de calor. Mantener la cadena de frío ayuda a limitar la multiplicación de bacterias y contribuye a conservar los alimentos en condiciones adecuadas.

A su vez, es importante no dejar la carne cruda a temperatura ambiente durante períodos prolongados y respetar las indicaciones de conservación y vencimiento del envase.

Carne con grasa blanca o amarilla: cuál conviene comprar

Según las recomendaciones del Senasa, al comprar carne bovina conviene priorizar los cortes con grasa blanca, color rojo intenso y brillante, y textura firme. También hay que comprobar que el producto esté correctamente refrigerado y que el envase, si lo tiene, se encuentre cerrado y rotulado.

La grasa amarillenta puede estar relacionada con los pigmentos presentes en la alimentación del animal, pero el Senasa también la señala como una posible indicación de carne vieja. Por eso, es importante observar el corte en su conjunto y verificar las condiciones de conservación y venta.