Collecchi (Italia), 1961. Un joven empresario, Calisto Tanzi, funda con tan sólo 22 años de edad una pequeña empresa para el abastecimiento de leche en Parma. La compañía desembarca en cuestión de meses en tres de las grandes ciudades del país: Roma, Milán y Génova. Había nacido Parmalat, convertida hoy en el mayor imperio italiano de la alimentación.
Con presencia en los cinco continentes, un plantel de 36.000 trabajadores, ventas por 7.590 millones de euros (9.487 millones de dólares) y un beneficio neto de 251 millones de euros, nadie podía imaginar que, en apenas un mes, la empresa iba entrar en un colapso financiero, que amenaza incluso su continuidad. Pero, ¿qué es lo que pasó realmente? Tan sólo Tanzi lo sabe.
¿Cuándo y por qué estalla la crisis de Parmalat?
Todo comenzó a finales de noviembre, aunque se sospecha que los gestores de la compañía han estado falsificando las cuentas desde hace, por lo menos, quince años. El pasado 11 de noviembre, Parmalat se desplomó en bolsa más de un 8%, hasta 2,37 euros, después de que su firma de auditoría, Deloitte & Touche, se negara a aprobar las cuentas del primer semestre.
¿De qué se acusa al grupo?
Parmalat ha utilizado durante años la colocación de acciones y bonos convertibles en paraísos fiscales para financiar docenas de adquisiciones en todo el mundo.
Entre 1993 y 2002 sus ventas se incrementaron un 410% y sus beneficios alcanzaron una cifra récord. El escándalo estalló cuando a finales de noviembre, la empresa reconoció que no podía garantizar la liquidez de una inversión de 496,5 millones de euros en un fondo de inversión de las Islas Caimán.
¿En qué punto está actualmente la investigación? ¿A cuánto asciende el agujero financiero?
A mediados de diciembre, los fiscales de Milán y Parma, encargados de investigar las irregularidades, descubrieron que responsables de la empresa habían destruido documentos comprometedores que demuestran la falsa existencia de 3.950 millones de euros.
Parmalat había contabilizado esta cantidad en un depósito de una de sus filiales caribeñas bajo el sello, falsificado, de Bank of America. Hace una semana, la computadora que sirvió para crear la falsa documentación fue destruida. La Fiscalía de Milán considera, sin embargo, que la documentación incautada servirá para dilucidar un agujero financiero de, al menos, 10.000 millones de euros.
¿Qué similitudes hay entre este caso y lo que sucedió en los Estados Unidos con Enron?
Aunque los casos no son idénticos, sí que existen bastantes paralelismos entre ellos. Los responsables de las dos empresas utilizaron la ingeniería financiera, con un uso intensivo de derivados y de sociedades fantasmas, para falsear su contabilidad.
¿Cuál es la responsabilidad del auditor?
Todavía está por definir. El problema está en saber hasta qué punto fueron engañados los auditores.
¿Qué es lo que ha hecho el Gobierno italiano al respecto?
Hace dos semanas el Ejecutivo aprobó un decreto de urgencia para ayudar a la empresa. La nueva ley permite intervenir en compañías con más de 1.000 trabajadores y una deuda superior a los 1.000 millones de euros que se encuentren en estado de insolvencia.
¿Cuál ha sido la reacción de los mercados ante la crisis?
Hace un año, Parmalat valía en bolsa más de 1.800 millones de euros. En un mes, las acciones de la compañía han caído casi un 100%, hasta apenas un centavo. La capitalización de Parmalat se eleva ahora a sólo 89 millones. Este desplome ha provocado su salida del índice italiano Mib-30, que agrupa a las treinta empresas con mayor capitalización.
¿Qué puede pasar a partir de ahora?
Parmalat ha suspendido pagos acogiéndose al nuevo decreto aprobado por el Gobierno. En teoría, la decisión del Ejecutivo de participar en el salvamento supone un alivio para los inversores. Aun así, éstos tendrán que esperar aún un largo tiempo para comprobar si la cotización consigue remontar. Uno de los principales riesgos para el grupo es que se multipliquen las demandas.