Cuarenta y cinco minutos pasaron desde que cortó sus cintas el Salón Náutico que se desarrolla en San Fernando, hasta que Zorion Yachts, un astillero que inició sus operaciones en los últimos meses, vendió su primer producto: el Zorion 31, un yate mediano, de 9,3 metros de eslora, 3,02 de manga y 1,36 de puntal. Su precio, u$s 105.000, valor que incluye el motor (un Volvo Penta, a nafta, de 270 caballos de fuerza). “Ya tenemos lista de espera y planeamos producir un segundo modelo, de 14,5 metros de eslora , comentan en la empresa, a una semana de su exitosa botadura comercial.
El boom del consumo también navega por las aguas del negocio náutico. En 2006, se matricularon 4.342 embarcaciones, 30% más que en 2005. Y con un golpe de timón: el mercado es cada vez más de alta gama. “Cayó el segmento de lanchas de u$s 10.000. Por cada una que vendemos, comercializamos tres de u$s 30.000 , dicen en Astilleros Canestrari, uno de los históricos players del negocio.
Pero el precio de la embarcación es, apenas, una inversión inicial. El primer costo adicional es la amarra. En el norte del conurbano –zona náutica por excelencia– la tarifa mensual para una embarcación de 12 metros no baja de $ 600, 25% más que a principios de año. ¿Motivo? Como ocurre con las cocheras, la escasez de oferta. Casi todas las marinas de la ribera norteña están ocupadas. Como se prevé que los precios seguirán en alza, hay quienes migran a lugares más económicos, como Benavídez.
Un velero de 12 metros demanda un presupuesto mensual mínimo de mantenimiento de $ 1.000 a $ 1.200. “Todos los repuestos están atados al dólar. Por ejemplo, un juego de velas, sale u$s 3.000 , comenta el propietario de una embarcación de ese tipo. El combustible es el mayor insumo de una nave con motor. Una con capacidad media (458 litros) consume su carga en 20 horas de navegación a velocidad crucero, alcanzables en un mes o una semana, según el uso. Dado que el litro en las estaciones náuticas se comercializa a $ 2,5 –50 centavos más caro que en la calle–, algunos prefieren llegar al muelle con su bidón debidamente cargado afuera.
Otro costo que se suma a la lista es el seguro. “Si bien no es obligatorio –se calcula que, sobre un parque total de 130.000 embarcaciones, apenas 10% está cubierta–, las marinas y guarderías lo exigen , explica Gonzalo Feijoo, productor de aseguradora La Holando.
El precio del seguro para un velero o crucero con un valor de mercado de $ 100.000 es de $ 1.319 por año. En tanto, el de una lancha cara ($ 30.000) es de $ 450. La póliza más amplia cubre daños (totales y parciales), robo de la embarcación y el elemento fijo del casco, responsabilidad civil, salvamento y auxilio máximo, entre otras coberturas.