Los ex dueños de la bodega La Rural regresan al negocio de la producción de vinos propios, nueve años después de haberle vendido su establecimiento al empresario Nicolás Catena.
En octubre de 2002, la familia Reina Rutini se asoció con Ward Lay, uno de los hijos del norteamericano Herman W. Lay –el creador de los snacks Fritto Lay, que luego compró PepsiCo–, para construir una nueva bodega en la finca de Tupungato, Mendoza, y lanzar sus nuevos vinos, bajo la marca Familia Reina. El clan bodeguero no puede emplear el nombre Rutini, porque fue transferido junto con su ex bodega La Rural.
Desde el inicio del proyecto, Lay y Reina Rutini llevan invertidos 6 millones de dólares. La bodega, ubicada en una propiedad de 80 hectáreas en la Ruta de Las Nieves, en Tupungato, tiene capacidad para producir un millón de litros –en el futuro esperan ampliarla hasta los dos millones– y está especialmente diseñada para recibir turistas.
Si bien la familia no producía vinos desde 1995, siguió ligada al negocio vitivinícola. Sus viñedos propios, implantados en 350 hectáreas, abastecen a varias bodegas reconocidas.
Reina Rutini acaba de lanzar sus primeros vinos: los varietales Familia Reina –Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc y Chardonnay–, que se comercializan a $ 25, y la línea Reserva –con iguales variedades–, a $ 45. En 2005, lanzarán su producto más exclusivo, Familia Reina Gran Reserva, que costará $ 100.
El plan prevé destinar el 70% de la producción a Estados Unidos, aprovechando los contactos de Ward Lay, y el resto al mercado local, Brasil y Colombia, entre otros destinos.
El proyecto es encabezado por Ricardo Reina Rutini, el nieto del fundador de la bodega La Rural, Felipe Rutini –conocida por sus marcas San Felipe y Rutini–, mientras que sus hijos Francisco, Rodrigo y Ricardo están a cargo de la producción, comercialización y finanzas.