El impresionante vestuario de nuestra Presidenta responde a su personalidad. Su predilección es clara: el raso, esto es una ‘tela de seda lustrosa’ que es capaz de lucir hasta para el desayuno. Quizás, por lo llamativo de la tela. Que responde al afán de protagonismo que la caracteriza. El raso, al brillar, llama la atención.

No obstante, no todo es raso en su particular ajuar. Desde hace algunas semanas nuestra Presidenta ha comenzado a usar pañuelos en alredeor de su cuello y escote. Entre ellos, un ‘kuffiya’ palestino, que ha pasado inadvertido. Pese a sus connotaciones simbólicas. Si bien Cristina sabe poco del mundo que nos rodea, parece imposible que no hubiera advertido el significado de la ‘kuffiya’ y los mensajes implícitos que proyecta.

Tan es así que, no hace mucho, la multinacional ‘Dunkin’, ‘Donuts‘, de capitales norteamericanos, provocó una inesperada tormenta con un aviso en el que su protagonista, Rachel Ray, aparecía con un pañuelo palestino colgado al cuello, como nuestra Cristina. Los usuarios acusaron a la empresa de apoyar al ‘islamismo extremista’. Y el aviso se levantó, prestamente. Por lo que ese pañuelo representa para muchos: el terrorismo fundamentalista.

Lejos de advertir que como Presidenta de un país con una importante comunidad judía no puede cometer el error de usar públicamente una ‘kuffiya’, la Presidenta la usa, ante el asombro de muchos.

Quizás para ella la ‘kuffiya’, también llamada ‘hatta’, solo sea una pieza más ‘fashion’. Que Balenciaga llevara a las pasarelas internacionales, seguido por Zara y Bershka. Esto sería una muestra de frivolidad. Y de falta de tino, que es más grave.

Ante lo que sucede cabe recordar que hace casi cuatro años, el 15 de noviembre de 2004, ‘El Nuevo Día’, de Nicaragua, explicaba por qué la ‘kuffiya’ es un símbolo. Según ese medio, esto ocurre desde la muerte de Arafat. Hoy la ‘kuffiya’ es un símbolo de la resistencia palestina. Arafat comenzó a usarla en una de sus huidas de sus perseguidores israelíes, en 1965, cuando acababa de fundar ‘Al-Fatah’. Hoy la ‘kuffiya’ es un distintivo de la ‘guerra santa’ (jihad). Curiosamente, ninguno de los colaboradores inmediatos de Arafat usó la ‘kuffiya’.

Para la revista digital ‘El Palestino‘ (en su edición del 6 de octubre de 2007) la palabra ‘kuffiya‘ viene del árabe ‘küfiya‘. Es un pañuelo de algodón que sirve para proteger a quien lo porta, tanto del frío, como del sol.

Al margen de todo, se la tiene como símbolo de trasgresión, rebelión y resistencia. Por ello la ‘kuffiya’ ha sido asumida como distintivo por grupos insurgentes. Esta es la razón por la que, explica el medio, ‘es una bandera de la revolución internacional‘.

Uno de los ídolos de Cristina, el también ‘doble discursista’ español José Luis Rodríguez Zapatero (con quien Cristina, que no habla otra cosa que castellano, tiene buena comunicación) tuvo un incidente político de proporciones cuando -en un festival de las Juventudes Socialistas, en Alicante-muy sonriente se colocó de pronto (al finalizar el mitin) un pañuelo palestino en derredor de su cuello.

La cercanía de Cristina con Hugo Chávez (el aliado estratégico de Irán en nuestra región, cuyo gobierno aboga repetidamente por ‘borrar a Israel del mapa‘) que ha sido acusado reiteradamente de tener conductas y sentimientos anti-semitas; así como los recordados devaneos patagónicos acerca de la presunta ‘intención israelí’ de ‘quedarse con el agua de la región’, una estupidez mayúscula, deberían haber sido suficientes para que nuestra Presidenta fuese más prudente, eliminando de él a la ‘kaffiya‘.

No obstante, el respeto a la comunidad judía de nuestro país y a su sensibilidad debieron haberla guiado antes de elegir con frivolidad o intencionalidad portar una ‘kaffiya’.