En el momento de conocer el fallo de la Corte Suprema que rechazó el reclamo de un ahorrista contra la pesificación de sus depósitos, los banqueros respiraron con alivio, sabiendo que así se cerraba prácticamente el goteo de fondos a través de amparos de segunda generación. De todos modos, saben que la cuestión de fondo es la constitucionalidad o no de la pesificación de los depósitos, un tema que aún sigue sin resolverse y de la que depende la suerte de los amparos de primera generación.

“Ahora viene la maduración del problema , dijo el titular de un banco local, que no escondió su satisfacción por la decisión de la Corte. “Esto nos da derecho a recuperar el dinero que nos sacaron por amparos de segunda generación , agregó.

De los bancos se fueron cerca de 2.500 millones de pesos a través de esa acción judicial, que consiste en el reclamo por parte de los ahorristas que aceptaron la pesificación a $ 1,40 más Cer, de la diferencia entre esa cifra y el valor del dólar libre. Según señalaron fuentes del sistema, los bancos más afectados por este tipo de amparos fueron dos entidades de origen norteamericano y una de capitales españoles.

Ronda de consultas

“Vamos a consultar a nuestros abogados sobre el alcance de lo que decidió la Corte Suprema para ver cómo y dónde debemos reclamar por los amparos de segunda generación que pagamos , explicó Ricardo Camandone, presidente de ABE (Asociación de la Banca Especializada). En el resto de las cámaras consultadas prefirieron no emitir comentarios sobre el fallo de la Corte.

Ahora, una vez resuelto el tema de los amparos de segunda generación, la preocupación más importante de los bancos pasa por resolver los amparos originales. Estos son las acciones judiciales por las que los ahorristas que no aceptaron la pesificación de sus depósitos lograron retirar sus dólares del banco a valor de mercado.

Así, salieron de las entidades del sistema financiero cerca de 17.000 millones de pesos, concentradas en más de 200.000 causas.

Si la Corte fallara a favor de la pesificación, los bancos quedarían habilitados para reclamar a los ahorristas la diferencia entre el precio del dólar libre pagado a sus clientes y el valor del depósito original en dólares pesificado a $ 1,40 más Cer. Esta diferencia se calcula en unos 8.000 millones de pesos.

De todos modos, se sabe que aún resta demasiado tiempo para resolver este tema.