Considerando cómo un zapatito de cristal le cambió la vida a Cenicienta, no es extraño el entusiasmo por la difusión que tienen las joyas de cristal.

“Usar algo hecho a mano por un artista equivale a usar una escultura , explicó Afar Iqbal, propietario de la Studio Glass Gallery de Londres, cuya muestra glassArt prêt-à-porter exhibe más de 100 piezas realizadas por 20 artistas internacionales del vidrio.

Como cada pieza es única y está firmada por el autor, ahora que compañías como Swarovski y Lalique están haciendo esfuerzos por actualizar sus diseños para atraer a un mercado más joven, las joyas de cristal se han ubicado en la categoría de objetos de colección.

En Estados Unidos, donde la raíz del interés por el diseño en vidrio se remonta al movimiento denominado Studio Glass, de la década de los 60, el Museo de Arte y Diseño de Nueva York está preparando una importante exhibición de joyas contemporáneas en cristal.

Por otra parte, aunque no son baratas, estas joyas exclusivas son más accesibles que las de oro y piedras preciosas. Hasta los collares más exóticos de Swarovski pueden comprarse por entre 1.500 y 2.000 dólares.