

El avance de las tecnologías y su penetración en todas las actividades amplió el campo de la ciencia forense, dando origen al estudio de la informática y de los soportes digitales de información como fuente de pruebas. Tanto en lo que respecta al uso de redes y sistemas de almacenamiento en la vida laboral y personal, las nuevas tecnologías se han convertido en una fuente sustancial de potenciales pruebas para investigaciones, ya sean corporativas, de orden público o personales.
De igual forma, el proceso judicial ha incorporado a través de la informática forense, un gran número de herramientas probatorias que pocos años atrás eran impensables. Basta mencionar que en la actualidad, para poder llevar a cabo un importante número de conductas delictivas, es necesario valerse de una computadora, un sistema informático, una red inalámbrica o un teléfono celular. En este contexto, la informática forense es percibida como una herramienta ventajosa para el proceso probatorio en litigios, pero además tiene muchos beneficios adicionales para ofrecer. También puede ser utilizada en auditorías para la investigación y prevención de fraude o irregularidades internas; y puede brindar información válida de cobertura ante potenciales requerimientos externos de autoridades reguladoras financieras por la presunción de lavado de dinero, financiación del terrorismo y prácticas de inside trading. De hecho, es posible presentar el material probatorio como compliance voluntario de la FCPA (Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior) ante un requerimiento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. El trabajo preventivo tiene como ventaja principal acortar litigios o acelerar acuerdos extrajudiciales.
Con las herramientas disponibles y el conocimiento técnico y legal adecuado es posible obtener información de correos electrónicos, transacciones financieras, contactos personales, tráfico de datos en la web, redes internas y documentos en cualquier formato. Incluso de documentos enmascarados que a simple vista parecen archivos de texto pero que en su interior ocultan planillas de datos, imágenes, planos, etc., una práctica muy habitual en casos de espionaje industrial, lavado de dinero, fraude o pedofilia.
Las pruebas obtenidas garantizan un 99,9% de seguridad de que se trata de copias idénticas a la original, gracias al uso de algoritmos matemáticos irreplicables. Un trabajo altamente especializado es fundamental para garantizar la validez del proceso; en especial en aquellos casos en los que es necesario recuperar información de datos eliminados o de dispositivos físicamente dañados. De la misma forma, es importante contar con equipos multidisciplinarios, especializados en diferentes materias; es decir, que además del conocimiento informático, aporten conocimientos en materia jurídica para llevar adelante el proceso de manera exitosa. En el mundo globalizado actual, donde sistemas y dispositivos electrónicos almacenan constantemente información relacionada con cada uno de nuestros actos, se vuelve imprescindible encarar cualquier proceso judicial o extrajudicial que requiere pruebas mediante la aplicación de la informática forense.










