Un abogado llega a su estudio y el titular lo espera con una misión: tiene 24 horas para preparar el concurso de una empresa. El caso es tan importante que el nombre de la compañía está en clave, con el objetivo de que se pueda preservar la identidad. A las 6 a.m. del día siguiente, el mismo abogado regresa a su casa, se afeita, se lava los dientes y vuelve al estudio jurídico para reunirse con los clientes. Trabajó más de 24 horas seguidas y todavía le queda todo el día por delante.

La situación -que viven todos los días miles de profesionales de la abogacía- resultó bastante estresante para el protagonista de esta historia, un ex juez de Cámara que pasaba su primer día como soldado raso de un estudio jurídico.

“Me acuerdo que pensaba ‘qué hace una persona como yo en un lugar como éste. Yo vivía tan feliz y me vine a meter acá’ , dice hoy con una sonrisa Julio César Rivera, el managing partner del estudio homónimo, al rememorar el proceso por el cual cambió su lugar en el mostrador.

Sensación de estancamiento, falta de incentivos profesionales, problemas de infraestructura y ofertas económicas irresistibles son algunas de las razones que explican el drenaje de figuras de la justicia hacia la práctica privada, una situación que se hizo más intensa durante las épocas de crisis judicial o económica del país.

“Me tocó ser juez muy joven y eso me puso en una situación de una gran ventaja por un lado, pero con una perspectiva muy limitada por otra, porque me quedaban 15 años más esperando para ser camarista. En esa época (1986), por un renacer de ciertas cuestiones que manejábamos los jueces, se produce en los estudios una revalorización de los cuadros formados en la justicia para hacerles frente a esos requerimientos de la profesión , relató Marcelo Gebhardt, socio fundador de Aguirre Saravia & Gebhardt y juez nacional en lo Comercial hasta 1986.

Para los estudios, los ex magistrados y funcionarios judiciales le aportan a sus firmas un plus de conocimiento muy valorado por los clientes. Tanto es así que los sondeos y ofertas para sumarlos como asociados son constantes y la mayoría de las grandes firmas tiene al menos un ex juez entre sus filas (ver recuadro).

Libro de pases

Aunque no existen índices oficiales que den cuenta del fenómeno, el libro de pases se empezó a llenar tras el regreso de la democracia y se ha consoliodado desde entonces hasta transformarse en una tendencia firme.

En aquellos primeros años coincidieron dos factores: se produjo un gran recambio generacional en los juzgados y el país atravesó una de sus crisis económicas más agudas. Los profesionales de la justicia, al igual que al resto de los asalariados, vieron devaluados los sueldos como consecuencia de la hiperinflación.

Fue entonces cuando las ofertas de los principales estudios vinculados con las grandes empresas se hicieron más interesantes.

“No pensaba en irme hasta que Héctor Alegría me lo propuso. Me acuerdo perfectamente: fue durante unas jornadas de Derecho Concursal que se hicieron en las Termas de Río Hondo , contó Rivera. Tanta precisión se explica porque ese día cambió su vida por partida doble: luego de la oferta del también ex magistrado, Rivera abandonó su cargo en la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial y se pasó al estudio del Dr. Héctor Alegría. Y durante ese encuentro también conoció a su actual esposa, jueza ella también.

Algo parecido vivió Pablo Perrino, de Cassagne Abogados. Luego de varios años en la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires, en el área de pleitos contenciosos y administrativos, en 1993 ingresó a la Corte Suprema de Justicia como Secretario Letrado.

Su carrera estaba encaminada en la Justicia y, mientras esperaba el resultado de una terna para Camarista, recibió un llamado de Juan Carlos Cassagne que lo sorprendió. “Recuerdo que me dijo: tengo una oferta irresistible. Además de que fue excelente en lo económico, en lo laboral también lo fue, porque era un proyecto de trabajo que incluía actividades académicas, libros, cátedras y muchas cosas más que me interesaban .

Al margen de las experiencias de cada uno, los entrevistados coincidieron en que es una práctica común que los estudios se acerquen a los jueces y secretarios a ofrecerles un espacio en sus oficinas. Lo que buscan no son noveles abogados sino profesionales senior que en pocos años llegan a socios.

El ritmo de trabajo, la profundidad del enfoque, la capacidad para investigar sobre un tema y la disciplina adquirida en los tribunales son algunas de sus ventajas, aunque pocas las califican como tal.

“A nivel aprendizaje es fabuloso, hay tanto volumen de trabajo que tenés un universo de casos enorme y aprendés Derecho de fondo. Es como hacer un doctorado , explicó Enrique Cristián Fox, socio de Allende & Brea que ingresó al Poder Judicial como meritorio y egresó como Secretario en 2003.

Vértigo y libertad

Detrás de la decisión de abandonar la justicia, el factor económico tiene un gran peso, aunque no es el principal. “Económicamente, la práctica privada puede ser más rentable, pero suponer que uno cruza a la otra vereda y automáticamente tiene éxito no es realista , sostuvo Fox. Lo mismo opina Rivera, quien además destaca cargas adicionales de la independencia como despacho, el acceso a los libros y revistas especializadas, secretaria, ordenanzas, que antes las tenían sin asumir el costo.

“Hoy en día, el sueldo de un camarista debe estar rondando los $ 8.000, libre de impuestos. Un abogado tiene que ganar más de $ 10.000 para llegar a eso. No son muchos los que lo logran sin los altos y bajos que tiene la profesión , destacó.

Eliminado el factor económico, ¿cuáles son entonces las razones de fondo que explican el cambio?

Si las respuestas se midieran en términos de encuesta, el 90% hubiera dicho “crecimiento profesional . El trabajo diario de un estudio tiene un vértigo propio del que los tribunales carecen.

La sensación de estar a la vanguardia de los temas jurídicos, de tener la posibilidad de abordarlos con creatividad y de resolverlos de manera interdisciplinaria y no solamente por la vía del litigio es lo que más les atrajo del cambio.

“En la justicia, uno ve la patología de la vida social, mientras que en el ejercicio de la profesión, sobre todo el comercial, uno puede ayudar a crear cosas, solucionar temas. En la justicia uno se encuentra al final del conflicto y su realidad se limita al expediente. El ejercicio es mucho más dinámico , sostuvo Rivera.

Perspectiva de carrera

La libertad para trabajar fue la segunda respuesta más votada. Por algo la abogacía está dentro de los llamadas “profesiones liberales , porque respetando ciertos parámetros le permite una gran libertad de acción a quien la ejerce.

“Una de las cosas que más aprecié fue la posibilidad de expresarme y de tener un crecimiento en otros aspectos de la vida. Como juez, me sentía constreñido en muchas cosas, sentía que no podía opinar, que no podía mandar una carta de lectores a un diario o criticar un fallo en una clase , relató Gebhardt, quien, no obstante, remarcó que los primeros años después de abandonar su cargo no pudo evitar una sensación de estar “desgarrado , porque pensaba que había abandonado su sueño de juventud de jubilarse en la justicia.

Como contracara, entre las cosas que más extrañan quienes tomaron la decisión de pasarse al ámbito de los estudios jurídicos corporativos, claramente el manejo del tiempo es el item más destacado.

Además de las ferias (con 45 días de vacaciones en el año), los plazos de la justicia permitían una vida más ordenada, mayor control de las actividades y mejor previsibilidad en el día a día. Eso no se traduce en menos horas de trabajo, pues todos coincidieron en que administrar justicia era una actividad intensa que también incluía fines de semana y largas jornadas. Pero nunca al ritmo que viven hoy.

“En un estudio el tiempo se mide en horas, hay que dar soluciones inmediatas y respuestas ya , contó Perrino.

A la hora de los balances, los platillos parecen estar igualados y superado el período de adaptación, los ex funcionarios se muestran conformes con el cambio de ámbito. Después de todo, como dijo Fox, “simplemente es la otra cara de la misma moneda .