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Las ganancias sostienen a Wall Street pese al mayor costo del dinero. Goldman Sachs identifica qué riesgos podrían romper ese equilibrio y pone la lupa sobre la Inteligencia Artificial (IA).
Los bonos del Tesoro estadounidense a diez años cerca del 5,3% y las acciones en máximos forman una combinación que pone a prueba a Wall Street: el financiamiento se encarece y las valuaciones enfrentan presión, pero las ganancias empresariales siguen empujando al mercado. Algo inédito.
Para Goldman Sachs, ese equilibrio todavía puede sostenerse. El riesgo aumenta si los rendimientos vuelven a subir bruscamente o si comienza a debilitarse el motor que compensa el dinero caro: los resultados de las compañías, con una participación decisiva de la inteligencia artificial. Cabe recordar que se transita la temporada de balances.
En su informe Top of Mind del 13 de octubre, el banco reúne diagnósticos que muestran cuánto depende esa resistencia de los supuestos sobre inflación, tasas y crecimiento.
Sus estrategas consideran que los niveles actuales de rendimientos no deberían impedir nuevas subas bursátiles. Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics e invitado a la publicación, advierte que la fortaleza agregada “oculta una economía vulnerable”.
La tensión tiene consecuencias para los inversores: cuánto tiempo pueden las empresas generar ganancias suficientes para compensar el mayor costo del capital y qué pasaría si la suba de los bonos se acelerara.
Por qué las acciones no detienen las subas
Ben Snider, estratega jefe de acciones estadounidenses de Goldman Sachs, explica que las mayores tasas ya afectaron las valuaciones. El múltiplo precio/ganancia esperado del S&P 500 cayó de 23 veces hace un año a 19 veces en el momento del informe.
Sin embargo, las ganancias del índice crecieron más de 30% durante los últimos doce meses. Ese avance permitió compensar el deterioro de los múltiplos y mantener al mercado cerca de sus máximos. El S&P 500, señala el documento, se encamina a un cuarto año consecutivo de retornos de dos dígitos.
El mecanismo es directo: con rendimientos más altos, los inversores descuentan a una tasa mayor las ganancias futuras y reducen el valor que están dispuestos a pagar por ellas. Pero si esos beneficios crecen con suficiente fuerza, los precios pueden seguir aumentando.
La sensibilidad es elevada. Goldman estima que más del 75% del valor actual del S&P 500 corresponde a flujos de fondos que llegarían dentro de más de diez años, la mayor proporción en décadas. Una parte considerable de la valuación depende, por lo tanto, de resultados lejanos que pierden valor presente cuando suben las tasas.
El movimiento que podría frenar el rally
Para Goldman, importa tanto el nivel de los rendimientos como la velocidad de su aumento. Las acciones suelen absorber mejor una suba gradual que un salto abrupto que obliga a recalcular valuaciones y ajustar posiciones en poco tiempo.
Snider identifica una referencia concreta: actualmente, un aumento de aproximadamente 50 puntos básicos en un mes en el rendimiento del Treasury a diez años equivale a un movimiento de dos desviaciones estándar. Históricamente, las acciones tendieron a caer frente a aumentos de rendimientos superiores a esa magnitud estadística.
El informe señala que ese “límite de velocidad” fue superado recientemente, durante el salto de los rendimientos de fines de septiembre. La referencia no constituye un nivel automático de caída, pero permite identificar cuándo el ajuste se vuelve especialmente difícil de digerir.
El otro factor decisivo es la continuidad de las ganancias. Goldman sostiene que, aun con los rendimientos en sus niveles actuales, las acciones deberían seguir avanzando gradualmente mientras las perspectivas de resultados se mantengan y la volatilidad de las tasas permanezca contenida.
La inteligencia artificial sostiene el equilibrio
Goldman estima que el gasto de inversión en IA impulsa aproximadamente la mitad del crecimiento de las ganancias del S&P 500 este año. Esa contribución ayuda a explicar por qué el mercado resiste un escenario que presiona a otros sectores.
Snider ve razones para que continúe: las grandes compañías que lideran esa inversión tienen balances sólidos y apuntan a retornos superiores a su costo de capital. Además, buena parte de la deuda de las empresas del S&P 500 tiene tasas fijas y vencimientos largos, lo que demora la transmisión del encarecimiento financiero.
Amanda Lynam, estratega jefe de crédito de Goldman, también considera elevada la barrera para que los mayores rendimientos frenen la emisión de deuda vinculada con la IA. Aunque el documento utiliza una referencia de 5,30% para el Treasury a diez años, el diferencial de rendimiento del índice corporativo estadounidense con grado de inversión se ubica en 83 puntos básicos, por debajo del promedio de 144 puntos desde 2000.
Eso significa que el aumento de la tasa de referencia todavía convive con una prima crediticia relativamente reducida. Las empresas de mayor calidad conservan margen para financiarse.
Zandi introduce el contrapunto: si las tasas permanecen en estos niveles o más arriba durante otro trimestre o dos, podrían presionar las valuaciones y dificultar la obtención de capital para sostener la expansión de la infraestructura de IA.
Su advertencia va más allá de las tecnológicas. Estima que la actividad vinculada con la IA explica alrededor de un tercio del crecimiento interanual estadounidense cercano al 2%, incluyendo inversión y el efecto de la riqueza bursátil sobre el consumo. Sin ese aporte, calcula que la economía crece aproximadamente entre 1% y 1,5%.
Una corrección importante podría, entonces, debilitar el consumo al reducir la riqueza de los hogares y afectar simultáneamente uno de los principales motores de inversión.
Los sectores donde la presión ya se siente
La resistencia del índice convive con diferencias profundas entre compañías. Las empresas pequeñas suelen tener balances más débiles y una mayor proporción de deuda a tasa variable, por lo que absorben antes el aumento de los costos financieros.
La vivienda y el sector inmobiliario también aparecen entre los más sensibles. Según Goldman, las acciones de constructoras de viviendas quedaron más de 20 puntos porcentuales detrás del S&P 500 desde junio.
Snider señala que la amplitud del avance bursátil cayó a su menor nivel desde el auge de las puntocom. Las compañías favorecidas por la IA sostienen al índice mientras muchas otras enfrentan dificultades.
Tobias Adrian, asesor especial del FMI entrevistado en el informe a título personal, agrega riesgos dentro del propio sector tecnológico: las inversiones circulares y las conexiones entre empresas pueden transmitir rápidamente un deterioro de resultados; el mayor apalancamiento puede amplificar las pérdidas; y la fortaleza del conjunto depende de sostener elevados crecimientos de ingresos.
Su escenario base sigue siendo positivo, aunque advierte que una suba desordenada de rendimientos podría desencadenar ventas forzadas y contagio.
La condición detrás del optimismo de Goldman
El escenario económico de Goldman contempla cierto alivio: proyecta un rendimiento del Treasury a diez años de 4,75% al cierre de 2026 y de 4,4% al finalizar 2027. También prevé otra suba de la Fed en diciembre y tres recortes desde el segundo semestre del año próximo.
Con esa trayectoria, estima que los mayores costos financieros restarían alrededor de 0,2 puntos porcentuales al crecimiento estadounidense de 2027, medido entre cuartos trimestres. Si los rendimientos permanecieran cerca de los niveles actuales, el impacto aumentaría a algo más de 0,5 puntos.
Para que el rally continúe, las ganancias deberán conservar su fuerza y el mercado de bonos deberá evitar nuevos saltos bruscos. Una moderación de la inflación y de los precios de la energía ayudaría a aliviar la presión financiera y, según Snider, podría extender las subas a más sectores.
La combinación capaz de poner en riesgo ese escenario sería una nueva aceleración de los rendimientos acompañada por un deterioro de las ganancias. Si además se frenara la inversión en IA, Wall Street perdería parte del sostén que hasta ahora le permite convivir con bonos cerca del 5,3%.