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Tras un enero “de película” para los activos financieros, febrero aparece como un mes de transición clave para el mercado. Con un contexto internacional que se espera juegue otra vez a favor con flujos firmes hacia emergentes y commodities en alza, el foco se traslada hacia el plano local, donde se pondrán a prueba la consistencia del programa macro, la dinámica de la liquidez y la capacidad de sostener la calma cambiaria.
En ese marco, los inversores ajustan estrategias y afinan la selectividad. La combinación de menor expansión de la demanda de dinero, un Tesoro que retira pesos del sistema y una política monetaria aún restrictiva configura un escenario más exigente que el de enero, pero no necesariamente adverso.
Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, señaló a El Cronista que, para febrero la estrategia es privilegiar la exposición en la parte media y larga de la curva, donde se observa mayor potencial de compresión adicional de spreads y ganancias de capital.
“En particular, se destacan el AE38, con una TIR cercana al 9,25%, y el AL35, que rinde en torno al 9%, ambos con una combinación atractiva de duration y retorno esperado”, deslizó.
Febrero pone a prueba al mercado
Desde Invertir en Bolsa (IEB) escribieron que en el contexto internacional “no hay indicios de un cambio de tendencia". El flujo hacia mercados emergentes no da señales de agotamiento y los commodities continúan en un sendero alcista”.
Por ese motivo, para el bróker, el foco pasa entonces al plano local. “La demanda de dinero en términos reales, superado el efecto estacional típico del cierre de año y el arranque del nuevo, muestra un retorno a su tendencia desestacionalizada. En este marco debe leerse el retiro de liquidez por parte del Tesoro en la última licitación. Fuera de la estacionalidad, la demanda de dinero no crece, lo que podría indicar que el nivel de actividad todavía no logra tomar impulso”, dice el documento.
Y agrega que: “Quitar pesos del sistema aparece como el mecanismo prudente para evitar turbulencias en el mercado cambiario y asegurar la continuidad del proceso de desinflación, más allá de que estimamos registros en el rango de 2,0%–2,5% al menos hasta marzo”.
De cara a las estrategias en pesos, IEB considera que el monitoreo del tipo de cambio será clave. “Será la oferta de dólares, junto con un mayor apretón monetario, lo que mantenga al tipo de cambio “a raya”. Probablemente haya que esperar al inicio de la cosecha gruesa para pensar en un Banco Central acumulando reservas de manera más agresiva”, anticipa.
En febrero, además, confluyen dos frentes relevantes: “La reactivación de la agenda política —reforma laboral, ley de glaciares, entre otros temas— y el inicio de la temporada de balances de las compañías argentinas.
En este contexto, los sectores más cíclicos, como bancos y materiales, tienen más chances de verse afectados, mientras que los sectores regulados y oil & gas —apuntalados por precios internacionales del crudo estables— aparecen como los más defensivos”, recomienda IEB.
Jerónimo Bardin, Head Sales Trader en Balanz Capital, destacó que, dentro de la curva en pesos, con el CCL y las tasas largas relativamente estables, para perfiles agresivos se recomienda posicionarse en Boncaps largos.
“A pesar de que el peso se apreció más de 2,5%, se considera una alternativa atractiva apostar a una baja de tasas, en la medida en que el mercado incorpore un sendero de inflación descendente”, dijo.
A eso se suma que el riesgo de movimientos cambiarios durante febrero se encuentra acotado por una política monetaria restrictiva. “Las recomendaciones puntuales son T30A7, T31Y7 y T30J7, todos con TNA superiores al 36%”, señaló.
El riesgo de movimientos cambiarios durante febrero se encuentra acotado por una política monetaria restrictiva.
En cuanto al manejo de liquidez, el estratega encuentra atractivo en el Boncer TZXM6, dado que la inflación esperada para enero se ubica por encima del consenso de mercado (2,5% vs. 2,3%). “Para el resto de 2026 mantenemos una visión constructiva sobre instrumentos ajustados por CER, que consideramos ofrecerán un mejor rendimiento a vencimiento frente a la tasa fija, incorporando además cobertura inflacionaria”, agregó.
Renta fija en dólares
Tanto en bonos soberanos como provinciales y corporativos, en Balanz encuentran atractivo en los tramos largos de las curvas.
“En soberanos, sostenemos la recomendación en GD41, dado que, bajo un escenario de compresión del riesgo país hacia niveles cercanos a los 400 puntos básicos a fin de año, el bono podría acumular retornos de dos dígitos”, dijo Bardin.
En el segmento provincial, destacó el Santa Fe 2034, que rinde aproximadamente 96 pbs por debajo de la curva soberana y presenta fundamentos sólidos: “Posición de caja equivalente a 1,7 veces los vencimientos en moneda extranjera de los próximos 12 meses, superávit primario neto de obra pública y transferencias discrecionales cercano al 8,4% de los ingresos totales al 3T25, y un ratio deuda/ingresos en torno al 8%”, comentó.
En corporativos, para perfiles defensivos el experto recomendó Tecpetrol 2030 (TTCDO), con cupón de 7,63% y TIR de 6,7%. Para perfiles moderados, Telecom 2033 (TLCPO), con cupón de 9,25% y TIR de 7,7%, y Vista 2033 (VSCVO), con cupón de 8,5% y TIR de 7,2%.
“Para perfiles más agresivos, destacó oportunidades en MSU Energy 2030, con cupón de 9,75% y TIR de 8,9%, y Edemsa 2031 (OZC6O), con menor liquidez, también del sector energético, rindiendo por encima del 10,5% y pagando un cupón de 9,75%”.
En corporativos, para perfiles defensivos el experto recomendó Tecpetrol 2030 (TTCDO), con cupón de 7,63% y TIR de 6,7%.
En renta variable, la preferencia del estratega incluye Central Puerto (CEPU), que podría verse beneficiada ante una eventual reforma del mercado energético, Vista Energy (VIST) y Ternium (TXAR), ambas con un desempeño relativo rezagado frente al mercado y valuaciones atractivas como punto de entrada, y Telecom (TECO / TEO).
Por último, desde IOL comentaron que, durante enero, el mercado de renta fija operó bajo un marco de marcada estabilidad cambiaria y fortalecimiento de las reservas del Banco Central. El tipo de cambio oficial se mantuvo sin variaciones, mientras que el dólar MEP y el CCL retrocedieron 1,35% y 1,2%, respectivamente, remarcó el broker.
Este contexto estuvo respaldado por compras del BCRA superiores a los u$s 1000 millones y por un escenario global favorable para los mercados emergentes. Como resultado, el riesgo país comprimió hasta los 495 puntos básicos y los bonos soberanos en dólares registraron un rally promedio del 3,8%, con una clara preferencia de la demanda por mayor duration. En ese tramo se destacaron los Globales 2035 y 2041, junto con el Bonar 2035.
En el mercado de pesos, la curva estuvo inicialmente condicionada por una estrechez de liquidez que presionó las tasas cortas. Sin embargo, la posterior inyección monetaria vía sector externo y una menor demanda de dinero permitieron una recomposición de los rendimientos, llevando la tasa de caución a operar por debajo del 30% TNA.
En este escenario, los instrumentos a tasa fija —LECAPs y BONCAPs— registraron una suba promedio del 2,5%, con una sobreperformance de los duales TAMAR. No obstante, los BONCER lideraron los retornos mensuales con una ganancia del 2,9%, favorecidos por la sorpresa al alza en la inflación.
Finalmente, el Tesoro aprovechó este entorno y logró un rollover superior al 100% en la última licitación, con foco en absorber los excedentes de liquidez del sistema.