El BCRA compra más reservas, pero los bonos en dólares no reaccionan y siguen con el proceso bajista. En la actualidad, el mercado pondera con mayor importancia otras variables al margen de las compras del BCRA.
El nivel de actividad, las encuestas y la popularidad del Gobierno se transforman hoy en la variable mas importante para el mercado rumbo a las elecciones. A qué datos clave estará atento el mercado en las próximas semanas.
Descartando las compras
El mercado ya no evalúa a las compras de dólares como una variable clave para determinar el futuro de la renta fija en dólares.
Los bonos en moneda dura caen a pesar de que el Banco Central haya acelerado sus compras recientemente y acumule adquisiciones por US$ 15.730 millones en lo que va de 2026.
En la última jornada, la autoridad monetaria sumó otros u$s 46 millones, que se agregan a las compras informadas previamente, mientras que el saldo comprador de octubre asciende a u$s 1150 millones.
La dinámica reciente refleja una aceleración en el ritmo de acumulación de divisas.
Según datos de SBS Research, las compras netas de los últimos 20 días móviles se ubican en torno a los US$ 1.400 millones, mientras que en la ventana de los últimos 10 días alcanzan los US$ 900 millones.
Estos indicadores muestran una mayor intensidad compradora en el corto plazo, luego de una trayectoria más irregular durante los meses anteriores.
La evolución de las adquisiciones resulta relevante para el objetivo de recomponer las reservas internacionales y una variable clave para la renta fija en dólares.
Sin embargo, el efecto de las compras sobre la deuda en moneda dura no viene teniendo el impacto esperado ya que los bonos se encuentran en franca caída.
Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, destacó que la acumulación de reservas comienza a tener una posición secundaria entre los factores que influyen sobre los bonos y que la parte económica y política luce más determinante.
“La acumulación de reservas parece incidir de manera más acotada en las valuaciones. En cambio, se pondera con mayor relevancia la evolución de la actividad económica, los indicadores de confianza y una agenda legislativa del oficialismo con capacidad para frenar iniciativas opositoras pero que enfrenta desafíos para imponer proyectos propios, como la suspensión de las PASO. Estos son factores que en definitiva inciden de modo más directo sobre el ciclo político y electoral de 2027”, dijo.
A pesar de la aceleración de las compras, los bonos soberanos argentinos en dólares operan con pérdidas generalizadas en lo que va de 2026.
Las caídas acumuladas van desde el 1,09% en el Global 2029 hasta el 9,29% en el Global 2046, con un deterioro más pronunciado en los títulos de mayor duración.
El tramo corto de la curva muestra un comportamiento relativamente más defensivo y en el que el Global 2029 retrocede 1,09% en el año, mientras que el Global 2030 pierde 1,26%.
En cambio, los títulos de mayor plazo registran bajas más profundas ya que el Global 2035 cae 6,69%, el Global 2038 retrocede 5,24% y el Global 2041 pierde 6,70%.
El peor desempeño corresponde al Global 2046, con una merma de 9,29%.
Tales bajas de la deuda se dan en un entorno de mayores compras de divisas este año siendo record de adquisiciones.
El Banco Central acumula compras de dólares por US$ 15.684 millones en lo que va de 2026, de acuerdo con el relevamiento Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Con ese volumen, las adquisiciones de divisas de este año ya alcanzan un récord histórico para la serie comparada, al superar los registros de los años anteriores en una misma cantidad de ruedas.
A esta altura del año, las compras muestran una trauectoria similar a la del 2025, año que también había exhibido un elevado nivel de acumulación.
La comparación histórica permite dimensionar la magnitud del registro ya que 2026 se ubica por encima de las trayectorias de los años previos y contrasta con períodos en los que el BCRA terminó acumulando saldos compradores mucho menores o incluso negativos.
Además, el BCA compra casi un 60% más que el objetivo planteado como objetivo a comienzo de año de u$s 10.000 millones.
El dato confirma la excepcionalidad del ritmo de compras de este año. No obstante, el récord corresponde a las divisas adquiridas y no necesariamente a un aumento equivalente de las reservas internacionales, ya que estas también se ven afectadas por los pagos de deuda y otros movimientos del balance del Banco Central.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, explicó que a medida que nos acercamos a la elección, el riesgo político comienza a ser más relevante en los precios de los bonos en dólares, dejando a la acumulación de reservas en un segundo plano.
“Según nuestras estimaciones, los precios actuales ya reflejan las probabilidades de los distintos escenarios electorales, pero los cambios en la percepción del mercado pueden volver volátil a la curva. Por ejemplo, la mayor presencia de Máximo Kirchner en los medios durante la última semana parecería haber incrementado la probabilidad percibida de una candidatura opositora más radical, afectando el desempeño de las curvas”, afirmó Fagan.
Lo que mira el mercado
Lo que analiza el mercado actualmente son los datos de nivel de actividad, así como también el nivel de aprobación del Gobierno.
En ese sentido, ayer se publicaron nuevos datos de debilidad macro, lo cual complica la dinámica futura de la deuda y agrega incertidumbre en la carrera electoral.
El nivel de actividad económica registró un leve avance de 0,1% en agosto con respecto a julio pero registró una caída interanual del 1,7%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Tomando la serie desestacionalizada de agosto, se necesitaría una suba de 8,6% mensual en septiembre para que el tercer trimestre quede sin cambios respecto del segundo trimestre.
De esta manera, y con bajas probabilidades de que ello ocurra, la recesión técnica es prácticamente un hecho, lo cual eleva la incertidumbre electoral.
En línea con ello, los datos de imagen del gobierno mostraron un estancamiento.
La encuesta mensual relevada por Atlas Intel para Bloomberg mostró que la aprobación del presidente Milei subió 0,5 p.p., hasta 38,5% en septiembre, y la desaprobación cayó 0,8 p.p., hasta 57,2%.
En tanto, la evaluación del gobierno de Milei mostró una suba de 1,3 p.p. a 33,3% en la categoría excelente/bueno, pero también otra suba de 1,2 p.p. a 54,2% en la categoría muy malo/malo.
Tras la difusión de las imágenes de los principales dirigentes, la negativa hacia Milei cayó 3 p. p. a 57,2% y la positiva subió 3 p. p. a 38,5%.
Los analistas de Research Mariva advierten que la principal preocupación de los inversores actualmente gira en torno a la competitividad de Milei de cara a una posible reelección en octubre de 2027.
“Los inversores observan un deterioro en los índices de aprobación. Sumado a la desaceleración de la actividad económica y al estancamiento de los salarios reales, consideran posible que la elección se defina en una segunda vuelta,” afirmaron.
En ese sentido, desde Research Mariva consideran que el riesgo que temen los inversores es una reversión de la política económica actual.
“A juicio del mercado, un cambio de gobierno, es decir, de una orientación de derecha a una de izquierda en Argentina, podría resultar mucho más disruptivo que en otros países de la región. Dado que aún no hay candidatos opositores definidos ni certeza sobre si se celebrarán las PASO, muchas de las consultas se concentran en una posible candidatura de Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, así como de otros gobernadores,” detallaron desde Research Mariva.
En el proceso correctivo
A pesar de las compras de dólares, el mercado de bonos viene operando a la baja, con caídas de entre 6% y 15% desde los máximos.
Esto hizo que la paridad promedio ponderada de los bonos Globales argentinos profundice su corrección en las últimas semanas y se ubica en torno al 72%, luego de haber alcanzado máximos cercanos al 82% a mediados de 2026.
De esta manera, los títulos soberanos acumulan una caída de alrededor de 10 puntos porcentuales desde sus niveles más elevados del año, en un contexto de mayor presión sobre la deuda argentina.
El retroceso reciente marca un cambio respecto de la tendencia alcista que había llevado a las paridades por encima del 80% durante el primer semestre.
Si bien los bonos todavía cotizan muy por encima de los mínimos de 2022, la pérdida de valor de los últimos meses refleja un deterioro en el desempeño de la deuda soberana y una reversión parcial de las ganancias acumuladas.
De esta manera, y en línea con la baja de los bonos, el riesgo país supo operar por encima de los 700 puntos esta semana, para luego retroceder en el margen.
Esta dinámica refuerza la idea de que el mercado descarta los buenos datos provenientes del sector externo y de acumulación de divisas y sobrepondera otras variables como la política y la electoral.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, coincidió en que los relevamientos de la imagen del Gobierno y las encuestas, junto con la dinámica de las variables macro que pueden incidir sobre el humor social, como empleo y salarios reales, irán ganando en la ponderación de los inversores con el correr de los meses.
Finalmente, y con una visión similar, los analistas de Max Capital indicaron que, pese a fundamentos más sólidos y a una deuda que debería ser sostenible bajo políticas razonables, los inversores están preocupados por los riesgos electorales.
“El foco de corto plazo está en lo que puede alterar las perspectivas electorales: la actividad económica y las coaliciones, con la potencial suspensión o eliminación de las PASO como catalizador positivo que dejaría al voto peronista más fragmentado”, detallaron.
En ese sentido, remarcaron que variables clave han sido revisadas a la baja, tales como la actividad, la cual está bajo la lupa.
“Tras un dato flojo de julio implicó que la economía se contraerá en el segundo y tercer trimestre, a la vez que las proyecciones de crecimiento 2026 fueron revisadas de más de 2% a cerca de 1% o menos. Los sectores de crecimiento fuerte, energía y minería, vienen siendo compensados por caídas interanuales en industria y construcción, arrastradas por una moneda más fuerte y una recuperación heterogénea, con reasignación estructural de recursos”, advierten.