A pocas horas de ser completada, la reestructuración de deuda soberana más grande de la historia ya contaba con detractores. A pesar de que el canje ofrecido por Grecia gozó de una adhesión mayor al 95%, el viernes la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en ingles) determinó que los seguros contra default deberán ser pagados, Fitch consideró a la operación un default parcial y en el mercado gris los nuevos bonos que entregará el país ofrecían rendimientos siderales, lo que muestra poca confianza en que serán honrados.

Sólo los dueños del 4,3% de los bonos griegos ofrecidos en canje se negaron a aceptar los términos de Atenas. Esas tenencias alcanzan lo 9.000 millones de euros. Pero eso no evitó que la ISDA, el ente que rige sobre las firmas que venden seguros contra default, considerara a la reestructuración de Grecia un incumplimiento como cualquier otro. Por ello, esos seguros llamados en la jerga credit default swaps (CDS), serán activados.

La determinación se tomó apenas Atenas confirmó que forzaría a los que rechazaron el acuerdo a aceptarlo mediante la activación una cláusula de acción colectiva. Ello activó el pago de los CDS que, de ser abonados en forma íntegra, alcanzarían los u$s 3.160 millones de dólares. Sin embargo, es probable que el monto real sea menor porque los tenedores de bonos no pierden su inversión original completa.

También la agencia de calificación Fitch reprobó el canje, y rebajó la calificación de Grecia a la categoría de default parcial. El nivel C que otorgó al país equivale a una bancarrota.

Fitch es la tercer gran agencia de calificación Standard & Poors y Moodys se le habían adelantado en bajar la calificación de Atenas a ese nivel. La agencia de rating había anunciado el mes pasado que llevaría adelante este paso apenas Atenas llegara a una acuerdo con los acreedores privados.

Por último, también los inversores también los operadores del mercado de deuda se mostraron desconfiados.

El viernes en el mercado gris, donde los operadores manejan los precios antes de que un activo se emita, los nuevos bonos que entregará el gobierno griego a los adherentes al canje mostraban rendimientos de entre 15% y 21%. Cuando Grecia fue rescatada por primera vez, en 2010, sus títulos rendían poco más del 7%.

Ese mismo día, títulos portugueses similares mostraban rendimientos de entre 11% y 14%. Luego de la reestructuración, el perfil de la deuda de Grecia es proporcionalmente similar a la de Portugal, por lo que los rendimientos deberían ser al menos similares.

Los rendimientos de los nuevos papeles griegos equivalen a una probabilidad de default del 80%. Es decir, en el mercado todavía ven muchos desafíos para el sufrido país, más allá de haber logrado reducir en un tercio su carga de deuda.

A Grecia todavía le queda mucho camino por recorrer para implementar las reformas exigidas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Se trata de duras medidas de austeridad que deberán ser aplicadas en medio de un complicado panorama político, violentas protestas en las calles y unas elecciones presidenciales que llegaran en abril o mayo.