En esta noticia
La salida a bolsa de SpaceX volvió a poner a las compañías vinculadas con lanzamientos, satélites, defensa y servicios orbitales en el centro de la escena financiera y, entre las firmas que captaron la atención del mercado, Rocket Lab aparece como una de las protagonistas.
La empresa estadounidense, que cotiza en Nasdaq bajo el ticker RKLB, acumuló una suba superior al 230% en el último año. El avance respondió a una combinación de ingresos récord, una cartera de contratos en máximos, expansión de su negocio de sistemas espaciales y nuevas oportunidades ligadas a defensa.
En el primer trimestre de 2026, Rocket Lab reportó ingresos récord por u$s 200,3 millones, un crecimiento interanual de 63,5%. A su vez, cerró el período con un backlog superior a u$s 2.200 millones y firmó contratos para 31 misiones de sus vehículos Electron y HASTE.
Aunque la acción cayó desde el máximo alcanzado a fines de mayo, algunas estimaciones de mercado todavía contemplan un potencial de suba de hasta 40% en dólares. La apuesta, sin embargo, exige tolerar volatilidad y seguir de cerca la ejecución de proyectos clave, especialmente el desarrollo de su cohete Neutron.
Qué hace Rocket Lab y por qué no es solo una empresa de cohetes
Rocket Lab USA es una empresa espacial fundada en 2006 y con sede en Long Beach, California. Brinda servicios de lanzamiento y soluciones de sistemas espaciales para clientes comerciales, gobiernos y contratistas del sector aeroespacial y de defensa.
Su propuesta abarca desde el diseño y la fabricación de componentes, satélites y naves espaciales hasta el lanzamiento y la operación de esos activos en órbita. La compañía también ofrece servicios de gestión de constelaciones, soluciones de software y operaciones espaciales.

Su negocio se divide en dos grandes segmentos. Por un lado, Space Systems, que incluye la fabricación de satélites, plataformas, componentes, software y servicios orbitales. Esta unidad ya representa el 68,2% de los ingresos totales de la empresa, con u$s 137 millones, y es considerada una de las principales vías para mejorar la rentabilidad corporativa por sus mayores márgenes.
Por otro lado, Launch Services concentra los lanzamientos mediante Electron y HASTE, además del desarrollo de Neutron. Este segmento representa el 31,8% restante de los ingresos, con u$s 63,7 millones. Electron es su cohete reutilizable de carga ligera y uno de los vehículos con mayor actividad en el mercado global fuera de SpaceX.
La próxima gran apuesta es Neutron, un vehículo de carga media diseñado para transportar hasta ocho toneladas. Si logra cumplir con el calendario previsto, le permitiría a Rocket Lab competir por misiones de mayor porte y ampliar de forma significativa el mercado al que puede acceder.
Los números que explican el rally de la acción
Rocket Lab ganó protagonismo entre los inversores luego de que sus resultados trimestrales mostraran una aceleración del negocio. En los últimos doce meses, sus ingresos crecieron 46% hasta alcanzar los u$s 680 millones, mientras que la acción acumuló un rendimiento cercano al 234%.

La compañía cotiza actualmente en torno a los u$s 100, luego de haber superado los u$s 150 el pasado 27 de mayo, cuando alcanzó su máximo histórico. En los últimos seis meses, el papel avanzó cerca de 100% en dólares, aunque desde ese pico registró una corrección de aproximadamente 28%.
El detonante más inmediato del rally fue la publicación de los resultados del primer trimestre. Rocket Lab informó ingresos por u$s 200,3 millones, una suba interanual de 63,5%, y una cartera de pedidos récord de más de u$s 2.200 millones.
Además, la empresa proyectó un segundo trimestre por encima de las expectativas del mercado y reveló que programó más lanzamientos en los primeros meses de 2026 que en todo 2025. La combinación de estos datos impulsó una fuerte reacción de la acción tras la presentación de resultados del 8 de mayo.
A esto se sumó una serie de contratos y anuncios estratégicos. Rocket Lab firmó su mayor acuerdo de lanzamientos hasta la fecha con un cliente confidencial, que contempla cinco misiones de Neutron y tres de Electron hasta 2029. También obtuvo un contrato de u$s 30 millones con Anduril para lanzamientos hipersónicos mediante HASTE y fue seleccionada junto con Raytheon para apoyar el programa Golden Dome Space-Based Interceptor.

La firma también anunció la compra de Motiv Space Systems, una empresa especializada en robótica espacial con experiencia en misiones a Marte. Por último, el pasado 22 de junio, Rocket Lab se incorporó al Nasdaq-100 Index, que reúne a las principales compañías no financieras que cotizan en Nasdaq.
En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, economista, asesor financiero y CEO de Quaestus Advisory, explicó que el salto de Rocket Lab respondió a dos factores centrales: la mayor exposición al negocio de defensa y el renovado interés de los inversores por el sector espacial.
“Buena parte de esos contratos son del sector defensa: trabajos para programas satelitales del gobierno de Estados Unidos, pruebas de misiles de alta velocidad y la selección para el escudo antimisiles ‘Golden Dome’. Eso corrió la percepción del mercado, de ‘una empresa que lanza cohetes’ a un ‘proveedor de defensa’”, señaló.
El especialista agregó que también influyó el clima de mercado alrededor de SpaceX. “Con SpaceX, la empresa espacial más grande del mundo, a punto de salir a bolsa, todo el sector quedó bajo la lupa y los inversores especularon al alza con cualquier papel relacionado”, indicó.
Sin embargo, el entusiasmo también tuvo una contracara. “El reverso llegó el día del debut, el 12 de junio: se tomaron ganancias y Rocket Lab cayó cerca de 30% desde su máximo de u$s 151 de fines de mayo”, remarcó Bernués.
Por qué el mercado todavía le ve potencial
A pesar de la fuerte suba acumulada, algunas estimaciones de mercado todavía le asignan a Rocket Lab un potencial de avance de hasta 40% en dólares durante los próximos meses.

La expectativa se apoya en la expansión del mercado espacial, el crecimiento del negocio de sistemas satelitales, el aumento de la demanda de defensa y la posibilidad de que Neutron le permita a la compañía acceder a contratos de mayor escala.
El desarrollo del nuevo cohete será uno de los puntos centrales para la próxima etapa de Rocket Lab. Si el vehículo logra avanzar de acuerdo con el cronograma, la empresa podría competir en segmentos de carga media y diversificar sus fuentes de ingresos.
No obstante, Bernués advirtió que ese potencial representa el escenario más optimista. “Con el papel en torno a los u$s 100, ese 40% de potencial es el extremo optimista, no el punto medio. El precio objetivo promedio de los analistas está prácticamente en el valor actual, los más alcistas la ven en u$s 150 y los más cautos en u$s 60”, explicó.
Para que se materialice el escenario más favorable, el especialista enumeró tres condiciones: que Neutron vuele con éxito y en fecha hacia fines de 2026, que los contratos de defensa se conviertan en ingresos sin demoras y que la compañía muestre una mejora clara de su rentabilidad, “algo que hoy se proyecta recién para 2027 o 2028”, indicó.
“El precio ya da por descontado que mucho de esto va a salir bien, así que la suba que queda depende de que ejecute. Hoy no es una acción barata corriendo a alcanzar su valor.”, sostuvo.
Los riesgos antes de invertir
El principal riesgo está en la valuación. Tras el rally de los últimos meses, la cotización incorpora expectativas elevadas sobre la ejecución de los proyectos, los contratos de defensa y el desarrollo de Neutron. Por eso, una demora o un resultado inferior a lo esperado puede generar una corrección significativa.
“El precio ya refleja una ejecución casi sin errores, por lo que hay poco margen para que algo salga mal”, señaló Bernués.

El segundo foco de atención es Neutron. Los nuevos cohetes suelen enfrentar demoras, sobrecostos o dificultades técnicas. Un atraso en el cronograma o un primer vuelo fallido podría afectar uno de los principales pilares de la valuación de la compañía.
También debe considerarse que Rocket Lab todavía registra pérdidas y financia parte de su crecimiento con emisiones de acciones. Esto implica dilución para los inversores existentes: durante el último año, las acciones en circulación pasaron de cerca de 506 millones a 605 millones.
A eso se suma la volatilidad. La acción puede registrar movimientos de entre 5% y 10% frente a un solo anuncio, ya se encuentra alrededor de 30% por debajo de su máximo y depende en gran medida de los contratos con el gobierno estadounidense.
Por último, el nivel de tasas de interés puede influir de manera indirecta. Como la empresa todavía consume caja y necesita financiar su expansión, un escenario de tasas altas durante más tiempo puede encarecer el acceso al capital o retrasar inversiones y programas de crecimiento.
Cómo invertir en Rocket Lab desde Argentina
Los inversores argentinos pueden acceder a Rocket Lab a través de su CEDEAR, que permite tomar exposición a la acción que cotiza en Nasdaq desde una cuenta comitente local.
El instrumento se puede operar en pesos mediante un bróker argentino. Se trata de una alternativa que debe analizarse dentro de una cartera diversificada y de acuerdo con el horizonte de inversión de cada persona. La volatilidad puede ser elevada, especialmente en una empresa vinculada a un sector de crecimiento, con proyectos tecnológicos complejos y expectativas de mercado exigentes.




