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Los ADR argentinos cerraron este miércoles con un panel claramente dividido en Wall Street, donde las energéticas pagaron el costo tras el fuerte rally que habían protagonizado durante marzo.

YPF lideró las pérdidas con una caída de 4%, arrastrando al resto del sector: Pampa Energía retrocedió 1,5% y Centra Puerto cedió 1,3%. También cerró en rojo Cresud (-1,2%).

El petróleo perdió tracción aunque cerró la jornada bursátil sobre los u$s 100 el barril de Brent, referencia para la Argentina.

Del lado positivo, Bioceres Crop se destacó como la gran excepción de la rueda con una suba de 6,8%, seguida por Edenor (+3,2%), IRSA (+2,4%) y Telecom Argentina (+1,4%). En el sector bancario, BBVA Argentina y Grupo Supervielle avanzaron alrededor de 1%, mientras que Banco Macro sumó un modesto +0,7%.

En Buenos Aires, el S&P Merval también cedió en dólares, pero subió marginalmente en pesos, aunque se mantuvo por encima de los u$s 2000. Las bajas fueron para Metrogas 3,8%, YPF (3%) y Transportadora de Gas del Norte (2%).

Pedro Moreyra, director de Guardian Capital, dijo a El Cronista que las acciones energéticas caen porque el mercado comienza a descontar una desescalada del conflicto tras señales de Trump sobre una posible salida de Estados Unidos en “2 o 3 semanas”.

En ese sentido, señaló que esperan tener más información en su discurso de hoy a las 21 horas ET.

Según explicó, la expectativa de normalización en el Estrecho de Ormuz reduce el riesgo de disrupciones en la oferta y presiona al barril. Este cambio de narrativa impulsa a Wall Street, que rota hacia sectores más sensibles al crecimiento.

Durante marzo, energía y materiales lideraron el rally impulsados por el shock geopolítico y el alza del crudo. Sin embargo, advirtió que, “si el oil modera su suba, estas acciones pierden su principal catalizador.

Además, remarcó que el S&P 500 enfrenta un freno estructural: las grandes tecnológicas, de mayor ponderación en el índice, no acompañaron la suba, lo que limitó el impulso del selectivo. A su vez, consideró que la rotación sectorial comienza a reflejar expectativas de menor tensión global y una prima de riesgo más baja.

Moreyra agregó que el mercado no solo necesita un alto el fuego, sino una normalización efectiva de la logística energética global. “Sin una reapertura plena de Ormuz, el petróleo podría mantenerse elevado, generando un escenario mixto”, advirtió.

Aun así, concluyó que la historia muestra que los mercados suelen anticipar rápidamente el final de los conflictos. Por eso, la toma de ganancias en energía responde más a expectativas futuras que a condiciones actuales, marcando un cambio de liderazgo sectorial.

Por su parte, Renato Campos, CEO de Greyhound Trading, comentó por su parte que el rebote reciente en Wall Street lo leen como una señal de tranquilidad, “casi como si el componente geopolítico hubiese sido esclarecido y el conflicto haya terminado”.

No obstante, su lectura lo atribuye más a un movimiento técnico que estructural.

Según explicó, el mercado daba señales de estrés, con un posicionamiento extremo y condiciones dadas para un rebote, por lo que el titular funcionó como detonante. A eso se suma el cierre de mes y trimestre, donde la demanda institucional tiende a ordenar carteras y mejorar la imagen para los clientes.

En ese contexto, señaló que marzo dejó un rally muy fuerte en las energéticas argentinas. YPF y Vista capturaron flujo por una combinación clara: petróleo al alza, eventos judiciales positivos y momentum por el contexto global.

Sin embargo, advirtió que lo que cambia ahora no es un dato menor: el petróleo pierde tracción, el equity global ofrece alternativas con menor riesgo relativo y, sobre todo, el riesgo país no valida el movimiento.

Por eso, afirmó que las caídas recientes en YPF y Vista no sorprenden.

Responden a una toma de ganancias tras subas difíciles de sostener, pero también reflejan un cambio de mercado: de uno que compraba narrativa a otro que vuelve a exigir consistencia basada en datos”, aseguró.

Finalmente, consideró que el rally probablemente se haya moderado, pero no necesariamente terminado, aunque sí cambia su naturaleza. En ese escenario, concluyó que la selectividad en las inversiones pasa a ser mandatoria.

La deuda en dólares y emergente

Los bonos soberanos en dólares cerraron el miércoles con sesgo positivo pero muy selectivo, con la mejora concentrada en tramos medios y largos de la curva, mientras que el tramo corto mostró variaciones marginales.

En la curva de globales, los movimientos fueron acotados: el tramo corto operó levemente negativo (GD29 -0,8% y GD30 -0,7%), mientras que el resto de la curva mostró subas muy moderadas, con avances de hasta 0,1% en el GD46.

En los bonares, el comportamiento fue más firme. El tramo corto se mantuvo prácticamente neutro (AL29 -0,4% y AL30 +0,2%), pero el tramo medio y largo destacó, con el AL35 subiendo +0,6%.

El riesgo país cerró en 612 puntos básicos, con leve compresión, de 5 puntos en la sesión.

En comparación con sus pares, la deuda argentina no mostró un desacople significativo. Países como Ecuador, Turquía y Egipto también operaron en terreno positivo.

Wall Street

Wall Street cerró al alza este miércoles, impulsado por fuertes subas en Alphabet y otros pesos pesados, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriera que el conflicto en Medio Oriente podría estar cerca de su fin.

Estados Unidos saldrá de Irán “bastante rápido” y podría volver con “ataques puntuales” si fuera necesario, dijo Trump a la agencia Reuters, horas antes de dirigirse a la nación sobre la guerra.

Las grandes tecnológicas lideraron las subas: Alphabet avanzó 3,4%, mientras que Meta y Amazon ganaron más de 1% cada una.

Wall Street acumula dos ruedas consecutivas en alza, en medio de especulaciones de que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán podría terminar pronto. E

n paralelo, los precios de la energía se dispararon en el último mes, lo que reavivó temores de inflación global, en un contexto donde el conflicto afectó el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

Con la suba de este miércoles, el S&P 500 aún cae 4% en lo que va de 2026. El índice cotiza por debajo de 20 veces ganancias esperadas, su múltiplo más bajo en diez meses, según datos de LSEG.