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Los ADR argentinos cerraron este martes en Wall Street en rojo. La rueda estuvo dominada por ventas generalizadas, en un contexto donde el apetito por riesgo se moderó y dejó a los activos locales más expuestos. Las subas fueron casos aislados y sin capacidad de cambiar el sesgo del día.

Las caídas más fuertes se vieron en Bioceres, que se desplomó 6,9%, seguida por Cresud (2,5%) e IRSA (2,4%). Edenor también retrocedió con fuerza (-2,1%), mientras que el sector bancario volvió a mostrar debilidad en bloque: Galicia (1,9%), Banco Macro (1,7%), Supervielle (2,1%) y BBVA (1,5%).

Del lado positivo, sólo dos papeles escaparon a la tendencia. YPF avanzó 0,7% y logró sostener algo de demanda tras su reciente rally, mientras que Mercado Libre subió 1,8%.

En Buenos Aires, el S&P Merval cayó 1,6% en dólares y perdió los u$s 2000. Las bajas fueron para Aluar, COME y Ternium.

Los bonos soberanos en dólares cerraron en positivo en la rueda. El riesgo país se ubicó en 611 puntos básicos, prácticamente sin cambios relevantes.

En la curva ley extranjera predominó el verde a lo largo de todos los tramos. El GD41 lideró las subas con un avance de 0,6%, seguido por el GD35 (0,4%), el GD38 (0,4%) y el GD30 (0,4%), mientras que el GD29 (0,2%) también cerró en positivo.

Por el lado de los bonares, el comportamiento fue más dispar. El AL30 se destacó con una suba de 0,6%, siendo uno de los mejores de la jornada, mientras que el AL35 (0,3%) y el AL38 (0,3%) también acompañaron. En contraste, el AL29 cayó 1,1%.

Al respecto, Nau Bernués, asesor financiero y CEO de Quaestu, explicó a El Cronista que los activos argentinos venían de cierto desacople respecto de la dinámica global en las últimas semanas, algo que en parte era esperable.

“Sin embargo, en un escenario más binario como el actual, es lógico que vuelvan a alinearse con lo que ocurre en el resto del mundo. Argentina puede estar jugando su propio partido, pero sigue inserta en un sistema financiero global donde los shocks externos terminan impactando”.

Por otro lado, Bernués aseguró que el factor político agrega incertidumbre. “Donald Trump se mantiene como una figura impredecible, lo que dificulta anticipar con precisión los próximos movimientos”, aseveró.

Aun así, Bernués deslizó algunas señales que el mercado empieza a leer: “A Trump le interesa sostener mercados en alza y, en ese sentido, tendría incentivos para cerrar el conflicto lo antes posible y reorientar la agenda hacia cuestiones internas, especialmente considerando que las elecciones de medio término empiezan a acercarse”.

Por su parte, el asesor de inversiones, Pablo das Neves, dijo que el el mercado atrviesa una etapa de alta volatilidad, con todas las miradas puestas en Irán y en el impacto creciente de la guerra económica.

“La corrección reciente no responde a factores técnicos, sino a un cambio más profundo en el escenario global: los inversores están empezando a descontar un menor crecimiento, mayor inflación y un endurecimiento de las condiciones financieras, en línea con un giro más restrictivo por parte de los bancos centrales”, sentenció Das Neves.

En ese contexto, la Argentina queda atrapada en una dinámica mixta. “Por un lado, los activos locales vienen siendo castigados de manera persistente a pesar de que los fundamentals no solo no se deterioran, sino que en algunos casos muestran mejoras”.

Pero al mismo tiempo, dice el experto, “el mercado global está claramente en modo risk off, y en ese esquema Argentina sigue siendo percibida como un activo de alto riesgo, lo que amplifica los movimientos negativos”, advirtió.

En el caso puntual de Transener, el driver específico parece estar vinculado al proceso de privatización. Hace unas semanas se realizó la presentación de ofertas, y como suele ocurrir, el mercado tiende a anticiparse a este tipo de eventos, incorporando expectativas antes de que se materialicen definiciones concretas, sentenció el experto.

En tanto, Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, explicó que la caída de los activos argentinos este martes, tanto el Merval como los ADR en Nueva York y los bonos soberanos, respondió principalmente a un movimiento global de aversión al riesgo y no a factores locales.

Según detalló, los mercados operaron en línea con las bajas de los principales índices internacionales, como el S&P 500, el Nasdaq y las bolsas europeas, en un clásico escenario de risk off geopolítico.

En ese contexto, remarcó que Argentina no enfrenta un problema específico nuevo, sino que sufre una dinámica conocida. Al ser un mercado de alto riesgo y volatilidad, actúa como un activo de high beta, es decir, amplifica los movimientos globales y tiende a caer más que los mercados desarrollados cuando aumenta la incertidumbre.

También destacó la correlación directa de los activos argentinos con el humor global, dado que los ADR y los bonos soberanos cotizan en Wall Street y son operados por fondos internacionales. En ese esquema, movimientos relativamente moderados en el S&P 500 suelen amplificarse en Argentina. En paralelo, el riesgo país volvió a subir, reflejando una mayor preferencia por liquidez y activos defensivos.

Pese a este escenario, Sardans consideró que se trata de ruido de corto plazo. A su juicio, Argentina mantiene un posicionamiento estructural favorable en un contexto de precios energéticos elevados, con un superávit energético proyectado superior a los u$s 14.000 millones hacia 2026, impulsado por Vaca Muerta y el ingreso de inversiones bajo el RIGI. En ese sentido, sostuvo que episodios de tensión geopolítica suelen generar caídas transitorias que luego se revierten una vez que se reduce la incertidumbre.

Respecto a la evolución inmediata del conflicto, el foco está puesto en el ultimátum de Trump que vence a las 20 horas de Nueva York. Sardans estima como escenario base, con una probabilidad del 65% al 70%, que no habrá un ataque inmediato, sino una extensión del plazo acompañada de un discurso duro, en línea con la estrategia habitual de negociar bajo presión.

Como escenarios alternativos, planteó una escalada real con una probabilidad del 20% al 25%, en caso de que Irán intensifique las hostilidades, lo que podría derivar en ataques limitados por parte de Estados Unidos y un salto del petróleo por encima de los u$s 130. En el otro extremo, asignó una probabilidad menor, entre 10% y 15%, a una desescalada rápida vía mediación internacional, lo que podría generar un rebote inmediato en los mercados.

En Wall Street

Las acciones de Estados Unidos cerraron mixtas este martes, en medio de señales de avances en las negociaciones mientras se acercaba el plazo fijado por Donald Trump para que Irán reabra el estrecho de Ormuz.

En la última hora de operaciones, los tres principales índices de Wall Street recortaron fuertes pérdidas registradas más temprano en la jornada, luego de que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmara en X que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una resolución pacífica del conflicto en Medio Oriente avanzaban de manera sostenida.

Al mismo tiempo, instó a Trump a extender el plazo a Irán por dos semanas y solicitó que Teherán reabra el estrecho durante ese mismo período como gesto de buena voluntad.

Minutos antes del cierre, el S&P 500 y el Nasdaq Composite revirtieron sus pérdidas y terminaron en alza, acumulando así su quinta rueda consecutiva de subas.

Por su parte, el presidente de la Fed de Chicago, Austan Goolsbee, advirtió que la guerra podría impulsar la inflación al alza y al mismo tiempo enfriar la economía, generando un shock estanflacionario que pondría al banco central en una situación compleja.

En números, el Dow Jones Industrial Average cayó 85,42 puntos (0,2%) hasta 46.584,46; el S&P 500 subió 0,8% y el Nasdaq avanzó 0,1%.

Entre los sectores del S&P 500, servicios de comunicación lideró las subas, mientras que consumo básico quedó rezagado.

En el plano corporativo, UnitedHealth Group saltó 9,4%, mientras que Humana y CVS Health subieron 7,9% y 6,7%, respectivamente, luego de que el Gobierno de EE.UU. anunciara un aumento en los pagos a aseguradoras privadas que ofrecen planes Medicare Advantage.

En contraste, Apple cayó 2,1% tras reportes de retrasos en el desarrollo de su esperado teléfono plegable. En tecnología, Broadcom subió 6,2% tras firmar un acuerdo de largo plazo con Alphabet para desarrollar chips de inteligencia artificial.

Por su parte, Intel avanzó 4,2% luego de anunciar que se sumará al proyecto de complejo de chips de IA Terafab impulsado por Elon Musk, junto a SpaceX, Tesla y xAI.