El dólar vuelve a mostrar tensión en la recta final de septiembre. El mayorista cerró este jueves en $ 1510 para la compra y $ 1519 para la venta, con un alza diaria del 0,20%. En tanto, la cotización del Banco Nación terminó en $1490 para la compra y $1540 para la venta (subió 0,33%). Las reservas internacionales profundizaron su caída por pagos a organismos multilaterales y movimientos de valuación de activos, aunque el sector agroexportador aporta un flujo importante de divisas.
El fenómeno suele repetirse en los últimos días de cada mes, pero esta vez encuentra a los inversores con la mirada en el escenario político de 2027.
Para Gustavo Quintana, de PR Operadores de Cambio, el movimiento responde principalmente a factores estacionales del cierre de mes. “Se repite cada fin de mes: demanda por cobertura más activa y menor participación del BCRA, que se corre para dejar que la demanda privada absorba los ingresos”, explicó a El Cronista.
El operador destacó que el flujo de divisas del agro se mantiene elevado, aunque no alcanza para compensar la mayor búsqueda de cobertura. “El sector agroexportador sigue con interesantes ingresos, pero la demanda se activó”, afirmó.
Entre los factores que impulsan esa mayor dolarización mencionó el fixing de los bonos ajustados por tipo de cambio, el cierre de posiciones que vencen a fin de septiembre, el inicio de compensaciones entre entidades, un mayor giro de dividendos al exterior y el crecimiento de las importaciones vinculadas principalmente a inversiones en minería y combustibles.
Una visión similar planteó el economista Camilo Tiscornia, de CyT Consultores, quien sostuvo que “el mercado suele atravesar episodios de tensión cerca del cierre de cada mes por la licitación del Tesoro y el fixing de los instrumentos dólar linked”. Además, observó que el mercado percibe una menor abundancia de divisas debido a que el BCRA redujo el ritmo de compras en el mercado oficial.
El delicado equilibrio
No obstante, para Sebastián Menescaldi, codirector de Eco Go, el Gobierno enfrenta un equilibrio cada vez más delicado entre contener el tipo de cambio y fortalecer el balance del BCRA. A su entender, la estrategia de evitar que el dólar acelere limita la capacidad del BCRA para acumular reservas, un elemento clave para reducir el riesgo país y sostener la confianza de los inversores.
“El Gobierno intenta todo lo posible para que el tipo de cambio no se vaya. Pero eso no le permite comprar reservas y, si no compra reservas, se le complica el riesgo país”, sostuvo el economista.
En ese contexto, consideró que, más adelante, el equipo económico podría verse obligado a elegir entre permitir una mayor corrección del tipo de cambio o convalidar un aumento de las tasas de interés para sostener la demanda de activos en pesos. “Si no compra reservas y la gente sale de los activos en pesos, se puede complicar”, advirtió.
No obstante, además de las cuestiones técnicas de fin de mes, Quintana sostuvo que el mercado ya comienza a incorporar el calendario político de 2027 en sus decisiones. “Estamos en el último tramo del año y el próximo es electoral, algo que siempre genera presión adicional sobre el tipo de cambio”. Las declaraciones de potenciales candidatos de la oposición no ayudan a tranquilizar y alientan probables anticipos de dolarización de portafolios", afirmó.
Cayeron las reservas
En paralelo, las reservas internacionales registraron otra baja y la caída no respondió únicamente a la operatoria cambiaria. Las brutas cayeron u$s 88 millones, hasta u$s 48.845 millones, su nivel más bajo de septiembre.
La baja se produjo pese a que la autoridad monetaria terminó nuevamente con saldo comprador en el mercado oficial, donde adquirió u$s 8 millones, con lo que extendió a 13 ruedas consecutivas su racha de compras.
Según informaron fuentes de la entidad, la autoridad monetaria realizó un pago de menor magnitud al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A su vez, el martes había desembolsado alrededor de u$s 180 millones a la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), compromisos que impactaron directamente sobre el nivel de reservas.
Por ahora el principal motor de la presión cambiaria es la demanda estacional típica del cierre de septiembre. Sin embargo, la combinación de menor intervención compradora del Central, las reservas en descenso y un escenario político que comienza a ganar protagonismo configura un contexto determinante para la evolución del mercado cambiario.