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Cada vez falta menos para las elecciones y, con ellas, vuelve a crecer la incertidumbre política. En un mercado donde las expectativas pueden cambiar con rapidez, el resultado electoral puede impactar sobre el dólar, las tasas, los bonos y las acciones, aunque no todos los activos reaccionan de la misma manera.

Para los inversores, el desafío no pasa necesariamente por anticipar quién ganará en las urnas, sino por preparar una cartera que pueda atravesar distintos escenarios sin quedar obligada a tomar decisiones apresuradas en medio de la volatilidad.

“Las elecciones mueven las expectativas sobre el régimen económico que viene. El efecto en precios es producto de esas expectativas, que en la incertidumbre de un escenario electoral se vuelven mucho más sensibles”, explicó a El Cronista Nahuel Bernués, economista y asesor financiero.

Según el especialista, las elecciones pueden aumentar la sensibilidad del precio de los activos frente a cada dato que surja antes de los comicios. Por eso, considera clave anticiparse a la volatilidad y definir una estrategia que permita proteger los ahorros sin quedar expuesto a movimientos bruscos del mercado.

Cómo impactan las elecciones en los mercados y en las inversiones

Según Bernués, los procesos electorales no modifican directamente el valor de los activos, sino las expectativas que construyen los inversores sobre el escenario económico que podría venir después.

En ese sentido, señaló que el mercado suele reaccionar a través de cuatro grandes canales. El primero es el comportamiento del tipo de cambio y de la brecha cambiaria, variables que funcionan como un termómetro sobre la confianza en la sostenibilidad del esquema vigente.

También influyen las expectativas sobre inflación y tasas de interés, así como la evolución de la deuda soberana en dólares. “El riesgo país mide cuánta continuidad descuenta el mercado”, precisó.

Por último, aparecen los efectos sobre las acciones locales, aunque con diferencias marcadas entre sectores. Mientras bancos y empresas de servicios públicos regulados suelen reflejar con mayor intensidad los cambios en el escenario político, compañías exportadoras con ingresos dolarizados tienden a estar menos expuestas.

Para Bernués, uno de los errores más frecuentes entre los inversores es creer que el mercado recién reacciona cuando se conocen los resultados.

“Lo que pocos tienen en cuenta es que el mercado descuenta antes; para cuando llega la fecha, el precio ya incorpora un escenario probable. No estás apostando al resultado, estás apostando a la diferencia entre el resultado y lo que ya estaba en precio”, sostuvo.

Además, advirtió que en los períodos electorales suele reducirse la liquidez de los activos, lo que encarece los movimientos de cartera justamente cuando más inversores buscan reposicionarse.

Cómo armar una cartera a prueba de elecciones

A la hora de construir una cartera capaz de atravesar distintos escenarios políticos, Bernués pone el foco en la diversificación y propone estructurarla en capas, con distintos niveles de exposición al riesgo local.

La primera capa, y la más importante, debería estar compuesta por activos que no dependan del desempeño de la economía argentina. “Dólares líquidos, renta fija global y equity internacional diversificado vía Cedears” son, según el especialista, los instrumentos que deben formar la base de una estrategia defensiva.

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“No es la capa entretenida, es la que sostiene el resto”, afirmó. Además, explicó que los perfiles conservadores deberían concentrar una mayor proporción de su cartera en este tipo de activos, mientras que aquellos con más tolerancia al riesgo pueden reducir parcialmente esa participación.

La segunda capa busca ofrecer cobertura frente al riesgo cambiario, pero con una menor exposición al riesgo soberano argentino. Para eso, recomienda obligaciones negociables en dólares emitidas por empresas con sólida calidad crediticia y capacidad genuina de generar divisas, especialmente de los sectores de energía, petróleo, gas y agro.

El tercer componente debe ser la liquidez en pesos. Su función no es maximizar rendimientos, sino garantizar disponibilidad de fondos para gastos corrientes y evitar la necesidad de vender inversiones en medio de una corrección del mercado. “Tiene que estar dimensionada por lo que vas a gastar y no por lo que rinde”, remarcó.

Finalmente, para quienes tengan un perfil más agresivo, el especialista contempla una cuarta capa integrada por activos que sí dependen del resultado político, como bonos soberanos en dólares y acciones argentinas.

Sin embargo, advierte que se trata de una apuesta específica y no de una verdadera cobertura. “Es una apuesta direccional, conviene llamarla por su nombre en vez de disfrazarla de diversificación”, aseguró.

Qué activos conviene evitar en un año electoral

Además de definir qué incorporar, Bernués considera igual de importante identificar aquellos instrumentos que pueden aumentar innecesariamente el riesgo de una cartera defensiva.

Entre ellos menciona los instrumentos de largo plazo en pesos a tasa fija. “Frente a un evento que puede recalibrar de golpe inflación y devaluación, el carry rara vez compensa el escenario malo”, explicó.

También desaconseja utilizar apalancamiento mediante herramientas como cauciones tomadoras u opciones lanzadas. “El problema no suele ser la dirección sino el timing, y te obliga a cerrar justo cuando no te conviene”, indicó.

Otra recomendación es evitar una excesiva concentración en sectores altamente dependientes de decisiones políticas. Si bien reconoce que bancos y empresas reguladas pueden ofrecer importantes rendimientos en determinados escenarios, advierte que su desempeño está condicionado por el mismo factor de riesgo del que se busca reducir la exposición.

Por último, recomienda evitar los instrumentos con bajo volumen de negociación. “Si no podés salir en pocas ruedas, no es defensivo por más conservador que parezca”, señaló.

Posicionarse antes o después de las elecciones: cuál es la mejor estrategia

La recomendación del especialista es clara: la estructura defensiva debe armarse antes de las elecciones. “Si esperás el resultado para recién ahí dolarizarte o diversificar, llegás tarde: la volatilidad ya está en precio y las coberturas se encarecen justo cuando las necesitás”, afirmó.

Distinto es el caso de las apuestas más vinculadas al resultado electoral. Allí recomienda avanzar de manera gradual y con un plan previamente definido. “La apuesta direccional sí admite escalonamiento. Construí en tramos con fechas definidas de antemano, no según cómo amanezca el mercado”, sostuvo.

El economista recomienda incluso dejar por escrito cómo actuar en distintos escenarios posibles para evitar decisiones impulsivas en momentos de tensión. “Escribí antes del evento qué vas a hacer en cada escenario: la decisión tomada en frío es sistemáticamente mejor que la del lunes siguiente mirando la pantalla”, explicó.

Además, considera que conservar parte de la cartera con capacidad de compra disponible puede transformarse en una ventaja estratégica. Según señaló, las reacciones posteriores a las elecciones suelen exagerar movimientos tanto al alza como a la baja, por lo que disponer de liquidez puede permitir aprovechar oportunidades o corregir errores de diagnóstico.

Lo que no existe es la opción gratis: si te posicionás antes capturás la compresión, pero te comés el escenario adverso completo, y si esperás comprás más caro a cambio de menos incertidumbre”, concluyó. “Cuál te conviene depende de tu horizonte y tu tolerancia real, no de tu lectura política”.