Los mercados emergentes (ME) cayeron como estaba previsto. La moneda turca encabezó el descenso y tocó un nuevo piso. Se esperaba que el de ayer fuera el peor día para la lira desde la crisis pos-Lehman antes de que el banco central pidiera una reunión de urgencia.
Las tensiones avanzaron hacia los mercados desarrollados, mientras que las acciones emergentes cayeron 2%, el peor día desde el verano boreal pasado, en medio de los temores por la reducción del estímulo monetario de EE.UU.
La economía y los mercados de Argentina ahora son tan pequeños que son casi irrelevantes para los inversores globales. El argumento para temer es el siguiente: Buenos Aires es simplemente el primero en tener escasez de dólares en un momento en que la Reserva Federal recorta sus compras de bonos y retrocede la oleada de moneda norteamericana que ingresaba a los ME.
Pero Argentina es un caso especial, hasta un caso perdido. Hace tres años que pierde reservas en moneda extranjera para defender su tipo de cambio. No recibió ninguno de los flujos de dinero que impulsaban el excesivo consumo, por lo que hay pocas razones para esperar que sufra la salida de fondos de los ME. Los problemas de Argentina podrían haber golpeado casi en cualquier momento.
Eso no es para menospreciar los males que enfrentan otros ME. El valor del dólar contra la canasta de ME ponderada por el comercio subió 6,6% desde su nivel más bajo a mediados de 2011, poco después del pico pos-crisis para las acciones del ME. Tendría que subir otro 12% para volver a los niveles de 2009 o de 2003. Si eso sucede, los países del ME con déficits comerciales tendrán problemas para revertir su escasez de dólares. No hay seguridad de que la economía estadounidense se vaya a fortalecer ni que haya menor liquidez de la Fed, pero eso significaría que para atraer dólares los ME necesitarán tasas de interés más altas.
Los mercados están desafiando a los ME. Las tasas más altas y el menor crecimiento están a la vuelta de la esquina. Mal manejado, este ajuste podría generar más crisis en los ME. Pero Argentina no indica inevitablemente cuál será el camino para los demás.
