Puede ser difícil de creer, pero el petróleo nuevamente muestra una tendencia alcista. El precio del crudo Brent, que es la referencia internacional, se recuperó casi 21% de su nivel de cierre del 21 de enero, y 27% con respecto a su mínimo intrarrueda.
El petróleo no sube tan rápido desde marzo de 2009, cuando su regreso al mercado alcista ofreció una señal de compra para las acciones justo cuando sus cotizaciones estaban en sus pisos.
La siguiente recuperación más veloz se produjo en el verano boreal de 2012, cuando al crudo le llevó 20 jornadas bursátiles contra 15 en esta oportunidad elevar 20% su valor. A quienes compraron acciones como resultado les fue particularmente bien porque disminuyeron los temores a un quiebre de la eurozona.
La pregunta es si esta vez el petróleo ofrece otra señal de compra. Los más optimistas pueden mencionar la similitud con el rebote del crudo de 2003, que coincidió perfectamente con el repunte del mercado de acciones.
Los inversores más escépticos recuerdan las falsas señales: la volatilidad del petróleo a principios de 2009 mostró varios rebotes que duraron poco, mientras que también hubo repuntes de rapidez similar en mayo de 2000 y en 2002, previo a lo que terminaron siendo sólo recuperaciones temporarias en las acciones.
Algunos factores técnicos ofrecen otro motivo para ser cautelosos. El petróleo se sobrevendió según varias mediciones, lo que sugiere que se venía un rebote por ninguna otra razón que porque demasiada gente pensaba que seguiría cayendo.
Finalmente, el uso del crudo como una señal está relacionado a que es muy sensible a la demanda en la economía; perdió más de 50% de su valor porque la economía mundial perdió ritmo, pero hay poca evidencia de que eso cambie. Más bien, el rebote del petróleo coincide con señales de contracción en la oferta; la semana pasada se produjo una fuerte caída en la cantidad de plataformas de perforación activas en Estados Unidos, mientras que las grandes petroleras del mundo anunciaron importantes recortes de su gasto de capital.
De hecho, el índice de sorpresas económicas de Citigroup para Estados Unido está nuevamente por debajo de cero. El viernes se conoció que el crecimiento económico del cuarto trimestre fue decepcionante, el lunes los datos industriales de enero fueron peores a lo esperado y ayer se supo que los pedidos a las fábricas en diciembre fueron inferiores a lo pronosticado.
La economía norteamericana no está floja, pero los economistas e inversores esperaban demasiado. Generalmente lleva un tiempo ajustar las expectativas a la baja, lo que genera vientos en contra para las acciones norteamericanas, aún cuando se ve compensados parcialmente por el buen ánimo en el mercado del petróleo.
