Cualquier duda sobre el papel esencial que desempeñan los abogados estadounidenses en el sector financiero seguramente debe haber quedado disipada por los acontecimientos de los últimos 12 meses. A cuatro años de la crisis de crédito, los abogados siguen realizando un trabajo crucial no solo en relación con las instituciones financieras en problemas, sino también con las economías debilitadas.

Un ejemplo de ello es Grecia. Los persistentes problemas que aquejan al país ocupan las mentes de políticos, economistas y líderes comerciales de todo el mundo. Pero fue a una firma de abogados de Estados Unidos a la que se le solicitó que se hiciera cargo del canje de bonos del país, por 206.000 millones de euros, la mayor reestructuración de deuda soberana de la historia.

El gobierno griego recurrió a Cleary Gottlieb Steen & Hamilton en julio de 2011, aunque ya hacía un año que Lee Buchheit, un socio de la firma, había explicado cómo podía hacerse en un documento escrito junto con Mitu Gulati, profesor de la Universidad de Duke.

Al momento de redactar el documento - que detalla el uso innovador de las cláusulas de acción colectiva con carácter retroactivo - Buchheit no vio señales de que Grecia, la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional estuvieran dispuestos a aceptar su sugerencia.

"El documento simplemente era una contribución al debate público. Mi opinión personal me decía que alguna forma de reestructuración de deuda era inevitable. La pregunta era cuándo se aplicaría y qué forma tomaría", dijo Buchheit.

Sin embargo, cuando la opinión política cambió, Grecia se puso en contacto con Cleary Gottlieb. Habiendo trazado la hoja de ruta, Buchheit se enfrentaba con el desafío de recorrerla.

"A partir de mayo de 2010, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional pensaron en darle a Grecia todo el dinero que el país necesitaba para pagarles a los tenedores de bonos en tiempo y forma. Pero en el verano boreal de 2011 se cansaron de eso y comenzaron a analizar la posibilidad de una reestructuración de la deuda", dijo Buchheit.

Incluso sin el documento escrito por Buchheit, Cleary Gottlieb era la elección obvia para la tarea. La firma tiene amplia experiencia internacional y asesoró a Irak y a Argentina sobre las restructuraciones de deuda soberana.

¿En qué medida el proceso final de reestructuración se adaptó al plan original de Buchheit/Gulati? "Más o menos fue como yo lo esperaba en el sentido de que se trataba de una reestructuración de deuda soberana bastante singular porque no estaban solo el deudor y los acreedores en la mesa de negociaciones. Por un lado estaba el sector oficial - la Unión Europea y el FMI - y ellos eran los que estaban poniendo todo el dinero, así que su voz era sumamente importante", dijo Buchheit.

"Estuve bastante seguro desde el principio en que inevitablemente terminaríamos así. Pero no me sorprendió que sucediera a último momento", agregó Buchheit.

A pesar del éxito de la reestructuración de los bonos, los acontecimientos posteriores demostraron que los problemas de Grecia están lejos de haber terminado.

Pero lo que los esfuerzos de Cleary Gottlieb proporcionaron a las tambaleantes finanzas del país fue cierta estabilidad - un tema que se repite en el trabajo que las firmas de abogados estadounidenses han llevado a cabo durante el último año, a través del desarrollo de estructuras que permitan colocar a las empresas sobre una base más sólida y aportar liquidez a los mercados débiles.

Algunos ejemplos de esta innovadora forma de ejercer el derecho incluyen el trabajo de Morrison Foerster para el Banco Real de Canadá, al impulsar la primera oferta pública de bonos cubiertos en EE.UU. y las actividades de Simpson Thacher & Bartlett para Carlyle, tendientes a crear un sistema que permitiera mejorar la liquidez de los inversores del grupo de private equity.

Entre las reestructuraciones más significativas a nivel corporativo está el trabajo realizado por Weil, Gotshal & Manges para salvar a dos de las mayores víctimas estadounidenses de la crisis crediticia de la quiebra.

El colapso de Lehman Brothers y Washington Mutual fue un indicio de la magnitud de los daños que la crisis de crédito provocó al sistema financiero global y sus procesos de insolvencia resultaron ser algunos de los más importantes y complejos de todos los tiempos.

Es sorprendente, entonces, que los abogados hayan podido salvar a los dos bancos de la quiebra en poco más de tres años.

"La mayoría de la gente, incluso yo misma, creía que si hubiese habido un litigio significativo, la causa se habría extendido durante uno, dos años, o más", dijo Lori Fife, la socia de Weil, Gotshal que lideró el equipo a cargo de la causa Lehman.

"El hecho de haber podido llegar a un acuerdo con los diversos grupos de acreedores fue realmente muy importante e hizo que las empresas pudieran confirmar sus planes y salir del Capítulo 11 [protección por quiebra] tan rápidamente como lo hicieron", agregó la abogada.

Fife cree que el éxito de Weil, Gotshal al lograr un acuerdo con las filiales extranjeras fue crucial para la reestructuración.

"Las demandas presentadas en un principio por las filiales extranjeras ascendían aproximadamente a u$s 320.000 millones y constituían un grupo de acreedores que teníamos que tomar en serio", comentó Fife.

"Y mediante estos esfuerzos y, en última instancia, los acuerdos bilaterales, pudimos reducir los montos reclamados a aproximadamente u$s 60.000 millones".

Lejos de los efectos directos de la crisis de crédito, un número cada vez mayor de firmas de abogados de EE.UU. están dirigiendo la mirada hacia el sur para algunos de sus trabajos más significativos.

Además de las reestructuraciones de empresas como Cemex, el grupo cementero mexicano, las firmas legales estadounidenses realizaron varios trabajos que podrían convertirse en hitos importantes para el desarrollo de las economías y los mercados emergentes de América Latina.

En México se realizó el primer lanzamiento exitoso de la región de un fideicomiso de inversión en bienes raíces (REIT, por su sigla en inglés). Paul Hastings trabajó en nombre de Credit Suisse y Santander, los bancos con sede en Europa, para estructurar el Reit, Fibra Uno. La oferta era de u$s 700 millones y fue suscrita varias veces. Mientras que este tipo de fideicomisos es común en EE.UU., Paul Hastings tuvo que superar numerosos obstáculos normativos y prácticos para introducir el fideicomiso de inversión en México

Más al sur, en Perú, DLA Piper actuó en representación de Bank of America Merrill Lynch para desarrollar el primer proyecto de infraestructura de salud pública del país financiado a través de mercados de capitales. La emisión de bonos proporciona financiación a tres operadores que firmaron acuerdos público-privados de asociación con EsSalud, la organización de salud estatal.

Traducción: Natalia Alvarez