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La movilidad en Cataluña volvió a quedar bajo presión este jueves tras una nueva jornada marcada por retrasos en Rodalies, afectaciones en los trenes regionales y demoras en la alta velocidad.

A este escenario se sumó el cierre parcial de la autopista AP-7 en sentido sur, que agravó el panorama del transporte en el área metropolitana de Barcelona y en los principales corredores de conexión.

Tras una semana de incidencias continuas, el sistema ferroviario opera con una normalidad limitada. Persisten tramos con servicios alternativos por obras de urgencia, mientras usuarios reportan demoras que superan la media hora en varias líneas clave.

El impacto se extiende tanto a los desplazamientos cotidianos como a los viajes de media y larga distancia.

La acumulación de fallas técnicas, obras pendientes y restricciones de seguridad refuerza un clima de malestar social que ya llegó al Senado, donde el debate político expuso responsabilidades cruzadas por el deterioro estructural del servicio.

Rodalies continúa con una operativa limitada

La red de Rodalies continúa con una operativa limitada debido a trabajos de reparación de urgencia en más de una decena de tramos.

Estas tareas se concentran en puntos considerados críticos por el administrador de infraestructuras ADIF, luego de detectar deficiencias acumuladas en la red.

Se puede llegar a San Pol del Mar a través del sistema de Rodalies de Catalunya (Fuente: Shutterstock)

El esquema de transporte alternativo por autobuses, implementado para cubrir los tramos afectados, introduce demoras adicionales y problemas de coordinación.

Líneas como la R1 y la R11 registraron retrasos significativos, una situación confirmada por Renfe, que atribuye parte de las incidencias a la complejidad logística del operativo provisorio.

A este contexto se sumaron nuevas incidencias técnicas en líneas del sur, lo que redujo frecuencias y obligó a circular con servicios mínimos.

El resultado es un sistema tensionado que aún no logra recuperar la regularidad, pese al despliegue de equipos técnicos y personal adicional.

¿Qué explicaciones dio el Gobierno y por qué el debate político se intensifica?

En su comparecencia en el Senado, el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció que las previsiones iniciales para reparar el muro colapsado en Gelida difícilmente se cumplirán debido al mal estado del talud.

Según explicó, la complejidad de la obra impide fijar plazos concretos y obliga a extremar las medidas de seguridad.

Puente defendió que Rodalies se convirtió en una prioridad para el Gobierno actual y detalló inversiones recientes en material rodante e infraestructura.

Sin embargo, admitió que el servicio presenta deficiencias graves y evitó cualquier tono triunfalista, en un intento por equilibrar autocrítica y defensa de la gestión.

El debate político escaló cuando PP y PSOE se cruzaron acusaciones por la falta de inversión histórica. Mientras la oposición exige responsabilidades inmediatas, los partidos catalanes señalaron una discriminación sostenida hacia la red ferroviaria de Cataluña.

La discusión dejó en evidencia que, más allá de las obras en curso, la crisis de Rodalies expone un problema estructural que excede la coyuntura actual y mantiene en vilo a miles de usuarios cada día.