La política española volvió a tensionarse en el Senado con tres debates clave que expusieron fisuras profundas entre los partidos: la regularización extraordinaria de migrantes, la reprobación del ministro de Transportes, Óscar Puente, y una moción socialista para celebrar el 40 aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea.
En los tres casos, el PP utilizó su mayoría en la Cámara Alta para marcar posición y condicionar el resultado de las votaciones.
La regularización masiva de migrantes se convirtió en uno de los ejes más controvertidos del pleno. Mientras el Gobierno defiende la medida, el PP la rechaza y otros grupos denuncian la proliferación de bulos en torno a sus efectos políticos y sociales.
El debate se dio en paralelo a un clima de confrontación institucional, con críticas cruzadas sobre inmigración, Europa y la gestión ferroviaria. Este escenario reavivó una pregunta que recorre el debate público: qué implica realmente la regularización masiva y cómo impacta en el sistema político y electoral español.
Regularización masiva de migrantes: el rechazo del PP y la soledad parlamentaria
El Senado aprobó una moción del PP para mostrar su rechazo a la regularización extraordinaria de migrantes que impulsa el Gobierno, una iniciativa que salió adelante gracias a la mayoría absoluta del partido en la Cámara Alta. La propuesta fue aprobada con 143 votos a favor, 112 en contra y 7 abstenciones.
La senadora del PP Inmaculada Hernández defendió la moción al considerar que la regularización es un instrumento “arbitrario” y que carece de respaldo “técnico, presupuestario ni territorial”. Además, sostuvo que el Ejecutivo tramita la medida como real decreto para eludir el control parlamentario, pese a tratarse de una iniciativa de “enorme calado y repercusión jurídica”.
Durante el debate, Vox se abstuvo y acusó al PP de incoherencia en materia migratoria. El senador Ángel Pelayo Gordillo reprochó a los populares su cambio de criterio: “Abandonamos los gobiernos por esto, exactamente por esto: porque nos engañaron”.
El PP, a su vez, rechazó una enmienda de Vox que proponía “auditar exhaustivamente todas las concesiones de nacionalidad de los últimos años”, por considerarla “populista”.
Bulos, inmigración y choque político en el Senado
Varios grupos parlamentarios cargaron contra la moción del PP por considerarla basada en informaciones falsas. Desde Izquierda Confederal, Izquierda por la Independencia, el PSOE y el PNV advirtieron que el texto estaba “plagado de bulos” y recordaron que el propio PP llevó a cabo regularizaciones extraordinarias durante el Gobierno de José María Aznar.
La senadora de Más Madrid, Carla Antonelli, calificó la iniciativa como “xenófoba, racista y clasista” y aseguró que la moción busca crear un “ICE español”, en referencia al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos.
Desde el PSOE, Pedro Manuel Martín Domínguez rechazó el argumento de que la regularización provoque un “efecto llamada” y afirmó que “hay diversos estudios que demuestran que no existe tal relación”.
También se mencionó el respaldo de la Iglesia Católica a la regularización. La senadora del BNG María Carmen Da Silva ironizó hacia el PP: “Ustedes que son tan de misa de 12, esto debe ser hasta pecado”. En tanto, Junts votó en contra y advirtió que la regularización podría alcanzar a más personas de las previstas inicialmente.
Senado, Europa y un relato ideológico en disputa
La tensión política también se reflejó en el rechazo del Senado a una moción del PSOE para celebrar el 40 aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea. La iniciativa fue rechazada con 147 votos en contra, 92 a favor y 23 abstenciones, debido al voto negativo del PP.
El senador socialista Rafael Lemus sostuvo que Europa atraviesa su momento más “crítico” desde la II Guerra Mundial, amenazada por “el giro de la Administración Trump, Rusia en su flanco este y el avance de la ultraderecha”. Se preguntó, además, qué haría el PP si dependiera de Vox para alcanzar el poder.
Desde el PP, José Antonio Monago defendió que es necesario volver “al espíritu fundacional” de Europa y acusó al Gobierno de utilizar la efeméride para “construir un relato ideológico” y “blanquear” su gestión. Criticó también las “diplomacias paralelas” del Ejecutivo y la ausencia de una condena explícita al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Reprobación a Óscar Puente y crisis ferroviaria
En el mismo pleno, el Senado aprobó la cuarta reprobación en dieciséis meses del ministro de Transportes, Óscar Puente, y exigió su dimisión por el “caos” ferroviario y los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona). La moción salió adelante con 151 votos a favor, 103 en contra y varias abstenciones.
La senadora del PP Carmen Belén López reclamó un plan de renovación del sistema ferroviario para que “nunca más se produzca algo que era evitable” y denunció una gestión “negligente” por parte del ministro. El PP atribuyó las reprobaciones al “grave deterioro de la calidad de los servicios públicos”.
Desde ERC, el senador Joan Queralt afirmó que el servicio de Rodalies es “peor que el tren de la bruja”. En contraste, el senador socialista Marcos Albadalejo subrayó que Puente ha dado explicaciones en el Senado y el Congreso y que “es eso lo que se exige” mientras se investiga el último accidente.