

La amenaza de un posible “embargo comercial” por parte de Donald Trump contra España, en un contexto de tensiones geopolíticas vinculadas a Irán, abre un nuevo frente económico con impacto directo en sectores estratégicos.
El comercio bilateral, que supera los 47.000 millones de euros, entra en una fase de incertidumbre que podría redefinir las prioridades exportadoras del país.
Aunque productos emblemáticos como el vino o el jamón ibérico suelen concentrar la atención mediática, los datos revelan que el mayor riesgo se concentra en otro sector clave: el aceite de oliva.
Este producto no solo representa un símbolo de la agroindustria española, sino también uno de los pilares económicos en su relación comercial con Estados Unidos.
En 2025, España exportó a Estados Unidos bienes por valor de más de 16.700 millones de euros, aunque con una caída del 8% respecto al año anterior.
A pesar de este descenso, el mercado estadounidense continúa siendo relevante, especialmente para sectores como la alimentación, los bienes de equipo y los productos químicos.
Sin embargo, el peso relativo de EE.UU. en el total de exportaciones españolas se mantiene en un moderado 4,3%, lo que limita parcialmente el impacto global de una eventual ruptura comercial.
¿Por qué el aceite de oliva es el producto más expuesto?
El aceite de oliva se posiciona como el producto más vulnerable ante un eventual veto comercial, con exportaciones a Estados Unidos que alcanzaron los 732,7 millones de euros en 2025.

Esta cifra, aunque significativa, refleja una caída respecto al año anterior debido principalmente a la bajada de precios internacionales, que descendieron más de un 30%.
La dependencia del mercado estadounidense en este sector resulta más marcada que en otros productos alimentarios. A diferencia del vino o los embutidos, el aceite de oliva mantiene un volumen constante de exportación, lo que lo convierte en un producto más sensible ante cualquier restricción comercial.
Además, el liderazgo global de España en este sector amplifica el impacto potencial. El país concentra cerca del 45% de la producción mundial y el 70% de la producción de la Unión Europea, con Andalucía como epicentro productivo.
Esta estructura hace que cualquier alteración en los mercados internacionales tenga un efecto inmediato en toda la cadena, desde el campo hasta la exportación.
¿Qué otros sectores podrían verse afectados por el conflicto?
Aunque el aceite de oliva lidera la exposición, no es el único sector en riesgo. Otros productos ya han mostrado signos de debilidad en el mercado estadounidense, como los aceites minerales, que cayeron de más de 1000 millones a 715 millones de euros, o el vino, que descendió hasta los 288 millones.

El sector automotriz y los componentes de vehículos también registraron retrocesos, lo que evidencia una tendencia más amplia de pérdida de competitividad o de impacto por barreras comerciales previas.
En paralelo, la importación de energía, especialmente gas natural licuado desde Estados Unidos, ha crecido de forma significativa, lo que agrava el déficit comercial español.
Este desequilibrio, que alcanzó los 13.458 millones de euros en 2025, refleja una relación asimétrica que podría complicarse aún más en caso de restricciones comerciales.
En este contexto, actores del sector exportador insisten en la necesidad de mantener canales de diálogo abiertos para evitar una escalada que afecte tanto a productores como a consumidores en ambos lados del Atlántico.









