

El empresario catalán José Elías, presidente de Audax Renovables y una de las grandes fortunas de España, ha lanzado una advertencia sobre el futuro del sistema público y, en particular, sobre la sostenibilidad de las pensiones. A través de su cuenta en la red social X, el directivo aseguró que “las pensiones van a ser muy difíciles de sostener” si no se corrigen los problemas de gestión actuales.
Elías ha planteado una comparación directa entre la gestión privada y la pública para explicar su preocupación. Según su visión, la ausencia de consecuencias inmediatas en el sector público genera ineficiencias cuyo coste termina recayendo sobre los ciudadanos, ya sea vía impuestos, deuda o pérdida de poder adquisitivo en el momento de la jubilación.
¿Qué advierte José Elías sobre la gestión pública?
En su reflexión, el empresario sostuvo que en la empresa privada el margen de error es mínimo: “Si lo haces mal en tu empresa privada, quiebras”. La consecuencia de una mala gestión es inmediata: desaparición del negocio y pérdida del capital propio. Esa presión, afirmó, obliga a ser eficiente porque el empresario arriesga su propio dinero.
En cambio, señaló que en la empresa pública “no hay resultados inmediatos” y que, si se gestiona mal, “simplemente otro vendrá después a arreglarlo”. A su juicio, esta dinámica genera la percepción de que “en lo público puedes hacer lo que quieras”, sin presión ni miedo a la quiebra.
Elías ha explicado que esta falta de consecuencias visibles en el corto plazo no implica que no exista un coste real. “Siempre, absolutamente siempre, hay una consecuencia posterior. El dinero no cae del cielo”, advirtió. En ese sentido, ha alertado de que una gestión ineficiente hoy puede hipotecar el futuro y complicar la sostenibilidad de partidas clave como las pensiones.

¿Qué propone el empresario para evitar una crisis futura?
Frente a este escenario, José Elías ha planteado que la gestión pública “debería aprender un poco más de la privada”. Es decir, incorporar criterios de eficiencia, responsabilidad y rendición de cuentas similares a los que rigen en el ámbito empresarial.
Para el empresario, el verdadero problema es que “la factura le llegará a nuestros hijos o a nosotros mismos cuando queramos jubilarnos”. En su análisis, si no se corrigen las ineficiencias actuales, el sistema podría enfrentarse a graves dificultades para sostener las pensiones en el futuro.
“Cuando no hay consecuencias por hacer las cosas mal, el que termina pagando el pato es siempre el ciudadano”, concluyó. Una advertencia que, según sus propias palabras, tarde o temprano “explota” y acaba trasladando el coste de la mala gestión a la sociedad en su conjunto.














