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Las reformas en viviendas orientadas a mejorar la eficiencia energética seguirán teniendo ventaja fiscal en 2026. El Gobierno ha prorrogado las deducciones en el IRPF para este tipo de obras, una medida que busca reducir el consumo energético en los hogares y avanzar en los objetivos de sostenibilidad.

Estas deducciones permiten descontar una parte relevante de la inversión realizada, siempre que las mejoras se acrediten con certificados de eficiencia energética oficiales. El ahorro fiscal final depende del tipo de obra y del resultado obtenido tras la reforma.

Deducciones por reforma en el IRPF 2026: cuánto puedes ahorrar

Las deducciones por obras de mejora energética se aplican directamente en la declaración del IRPF y varían según el impacto real de la reforma en la vivienda. El primer tramo contempla una deducción del 20% si la obra logra reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración.

En este caso, la base máxima anual es de 5000 euros, lo que permite un ahorro fiscal de hasta 1000 euros por ejercicio. Entran en este grupo actuaciones como la mejora del aislamiento térmico, el cambio de ventanas o la sustitución de cerramientos poco eficientes.

Cuando la reforma consigue una reducción mínima del 30% del consumo de energía primaria no renovable, o mejora la calificación energética hasta las letras A o B, la deducción asciende al 40%. La base máxima sube hasta 7500 euros, lo que puede suponer un ahorro de hasta 3000 euros en el IRPF.

En el caso de edificios residenciales completos, como comunidades de propietarios, la deducción alcanza el 60%. La base máxima anual es de 5000 euros por vivienda, con un límite acumulado de hasta 15.000 euros por inmueble.

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¿Qué requisitos hay que cumplir para aplicar la deducción?

Para beneficiarte de estas deducciones no basta con realizar la obra. Es obligatorio acreditar la mejora energética mediante un certificado de eficiencia energética previo al inicio de la reforma y otro tras la finalización de las obras.

Ambos certificados deben estar registrados y reflejar claramente la reducción de consumo o la mejora en la calificación energética. Esta documentación es imprescindible para que la Agencia Tributaria acepte la deducción en la declaración de la Renta.

Además, los gastos deben haberse pagado mediante medios bancarios trazables, como transferencias o tarjetas. No se admiten pagos en efectivo. Tampoco es posible aplicar varios porcentajes de deducción sobre una misma obra: solo se utiliza el tramo que corresponda según el resultado final.

Qué reformas entran y por qué es clave planificarlas

Entre las obras que permiten acceder a estas deducciones se encuentran la instalación de paneles solares, la mejora del aislamiento en fachadas y cubiertas, el cambio de ventanas por modelos más eficientes o la renovación de sistemas de climatización.

La prórroga de estas deducciones hasta 2026, y hasta 2027 en el caso de edificios residenciales, amplía el margen para planificar reformas con impacto fiscal. Para muchas viviendas, estas actuaciones no solo reducen el consumo energético, sino que también permiten aliviar la carga del IRPF durante varios ejercicios.