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En España, contratar una hipoteca es uno de los procesos financieros más importantes en la vida de cualquier persona al implicar un compromiso de pago que se extiende durante décadas.

Una de las primeras decisiones a tomar es qué tipo de interés conviene elegir, una elección que impacta directamente en la cuota mensual y en la estabilidad financiera a largo plazo.

Existen tres modalidades principales de hipoteca según el tipo de interés aplicado: la fija, la variable y la mixta, cada una con ventajas y riesgos distintos según el perfil del comprador, según explica BBVA España en su sitio oficial.

Hipoteca fija y variable: en qué consiste cada una

La hipoteca fija mantiene el mismo tipo de interés durante toda la vida del préstamo, lo que implica que la cuota mensual nunca varía, independientemente de las fluctuaciones del mercado financiero. Esta modalidad suele ofrecerse con plazos de amortización más reducidos en comparación con otras opciones.

Conocer las diferencias entre ambas modalidades ayuda a tomar una decisión más informada.
Conocer las diferencias entre ambas modalidades ayuda a tomar una decisión más informada. Shutterstock

La hipoteca variable, en cambio, aplica un tipo de interés compuesto por un diferencial fijo más un índice de referencia, habitualmente el euríbor. Esto significa que la cuota puede subir o bajar según las revisiones periódicas del índice, que suelen realizarse cada seis o doce meses según la entidad bancaria.

Existe además la modalidad mixta, que combina ambos esquemas: aplica un interés fijo durante los primeros años del préstamo para luego pasar a un tipo variable referenciado al euríbor.

Qué diferencia realmente a una hipoteca fija de una variable

Más allá del tipo de interés, existen otros factores que distinguen ambas modalidades. El plazo de amortización suele ser más corto en las hipotecas fijas, mientras que las variables permiten extender el pago a más años, lo que puede traducirse en cuotas mensuales más accesibles al inicio del préstamo.

En cuanto al interés nominal, conocido como TIN, y la Tasa Anual Equivalente (TAE), ambos indicadores permiten comparar ofertas entre distintas entidades de forma más precisa, ya que la TAE incorpora también comisiones y gastos asociados al préstamo.

Por su parte, el euríbor, el índice que determina las variaciones en las hipotecas variables, refleja el interés promedio al que se prestan dinero las principales entidades financieras europeas, por lo que su fluctuación constante repercute directamente en la cuota a pagar.

Las comisiones que conviene tener en cuenta

Al momento de contratar una hipoteca, existen distintas comisiones asociadas que pueden incidir en el costo total del préstamo. Entre ellas se encuentra la comisión de apertura, que se calcula sobre el monto total solicitado, y la comisión por cancelación anticipada, ya sea parcial o total del préstamo.

En el caso de las hipotecas variables, la ley establece un límite del 0,15% del capital reembolsado durante los primeros cinco años, que luego desciende al 0% a partir del sexto año. Para las fijas, en cambio, el límite se ubica en el 2% durante los primeros diez años, y baja al 1,5% a partir del año once.

El tipo de interés elegido determina la estabilidad o variabilidad de la cuota mensual.
El tipo de interés elegido determina la estabilidad o variabilidad de la cuota mensual. Shutterstock

Cuál conviene elegir según cada necesidad

La elección entre una u otra modalidad depende principalmente del perfil financiero de cada comprador.

Quienes priorizan la estabilidad y buscan protegerse de posibles subidas en los tipos de interés suelen inclinarse por la hipoteca fija, ya que garantiza una cuota invariable durante todo el préstamo. Quienes, en cambio, buscan una cuota inicial más baja, aunque con el riesgo de que aumente según las revisiones del euríbor, optan por la variable.

En España, la hipoteca fija se consolidó como la opción más elegida por los compradores en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 62,3% de quienes solicitan un préstamo hipotecario optan por el fijo, frente a quienes eligen la modalidad variable o mixta.

Más allá del tipo de interés elegido, es importante tener en cuenta los requisitos generales para acceder a una hipoteca, como contar con ingresos fijos y una buena solvencia económica, además de que la cuota mensual no supere entre el 30% y el 35% de los ingresos netos del solicitante.

Cable aclarar que esta información tiene fines orientativos y no constituye una recomendación financiera personalizada. Lo mejor es asesorarse con un profesional que pueda analizar la situación particular de cada comprador.