La comunidad internacional vuelve a prestar atención a una infección que no es nueva, pero que tiene características preocupantes: el virus Nipah, un patógeno zoonótico que se ha detectado en brotes esporádicos en varias partes del sur y sudeste asiático y que está de nuevo en el centro de la vigilancia epidemiológica tras la confirmación de casos en India.
Aunque todavía no hay evidencia de transmisión descontrolada ni señales de que se convierta en una pandemia, la rapidez con que ciertos virus pueden propagarse y el potencial de síntomas graves, incluyendo convulsiones o pérdida de conciencia, han llevado a expertos y organismos de salud pública a reforzar la vigilancia en aeropuertos y centros de atención primaria.
Qué es el virus Nipah y cómo se transmite
El virus de Nipah (NiV) pertenece al género Henipavirus y es patógeno zoonótico, lo que significa que se transmite de animales a humanos, principalmente a través de murciélagos frugívoros del género Pteropus o por contacto con animales infectados y productos contaminados como frutas o savia de palma datilera.
La transmisión de persona a persona también se ha documentado en brotes pasados, por contacto estrecho con fluidos corporales de enfermos, aunque este tipo de contagio suele ser limitado y requiere contacto intenso.
Históricamente, el virus se identificó por primera vez durante un brote en Malasia entre criadores de cerdos a finales de la década de 1990, y desde entonces se han observado brotes esporádicos en países como Bangladesh e India.
En el caso reciente en India, el estado de Bengala Occidental confirmó dos casos en enero de 2026, y las autoridades rastrearon a cerca de 196 personas en contacto con los pacientes, sin que aparecieran nuevos contagios, según datos oficiales.
Síntomas que generan alarma
La infección por Nipah puede causar una amplia gama de síntomas que van desde cuadros leves hasta formas graves con complicaciones neurológicas. En las fases iniciales, los afectados pueden experimentar fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, vómitos y malestar general, similares a los de otras infecciones virales.
En casos más graves, la enfermedad puede evolucionar hacia neumonía atípica y encefalitis, una inflamación del cerebro que puede provocar somnolencia, confusión, convulsiones y cambios en el estado de conciencia, lo que ha llamado la atención de los especialistas en salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también señala que las complicaciones neurológicas pueden dejar secuelas duraderas en sobrevivientes, como convulsiones o cambios de personalidad, y que no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada
Qué está haciendo el mundo y por qué el riesgo no es aún global
Pese a la gravedad potencial de la enfermedad, los expertos subrayan que el riesgo de una pandemia similar a la del Covid-19 no se ha materializado con este brote. La OMS declaró que no hay señales de un aumento en la transmisión humana que justifique la imposición de restricciones de viaje o comercio hasta la fecha.
Las autoridades sanitarias de India han reforzado los protocolos de contención, incluidas medidas de aislamiento y monitoreo de contactos, lo que ha dado resultados positivos al detectar que ningún contacto cercano de los casos confirmados ha desarrollado la enfermedad.
Mientras tanto, países del sudeste asiático han intensificado los controles sanitarios en aeropuertos, implementando revisiones de temperatura y declaraciones de salud para viajeros procedentes de zonas con casos reportados, aunque estas medidas buscan prevención y no indican una emergencia de propagación global.
A nivel global, la OMS mantiene al virus Nipah en su lista de patógenos prioritarios, enfatizando la necesidad de vigilancia, investigación de vacunas y terapias, pero también recordando que el patrón de transmisión y la falta de transmisión eficiente entre personas reducen por ahora el riesgo de una pandemia.
Este virus recuerda que, aunque el mundo aún se recupera de la experiencia del Covid-19, la vigilancia epidemiológica internacional, la preparación sanitaria y la cooperación multinacional siguen siendo esenciales para identificar, contener y prevenir brotes que, aunque localizados, pueden tener consecuencias graves en las poblaciones afectadas.