La multinacional japonesa Bridgestone confirmó una profunda reestructuración en España que implicará el despido de 546 trabajadores en dos de sus plantas históricas.
La medida afecta a los centros de Basauri, en el País Vasco, y Puente de San Miguel, en Cantabria, que durante décadas formaron parte de la red industrial más importante de la compañía en Europa.
La decisión supone uno de los mayores ajustes laborales recientes dentro del sector del neumático y llega después de varios meses marcados por expedientes temporales de empleo y una fuerte caída de la actividad productiva.
Las instalaciones de Basauri, con más de cuatro décadas de historia y especializadas en neumáticos para camiones y autobuses, perderán 335 puestos de trabajo. En Puente de San Miguel, dedicada a la fabricación de cubiertas para vehículos agrícolas, saldrán 211 empleados. En conjunto, el ajuste representa cerca del 20% de toda la plantilla de Bridgestone en España.
La empresa abrió un período de negociación con los sindicatos para definir las condiciones finales del proceso, aunque ya confirmó que la reducción de personal responde a una reorganización estructural de sus operaciones en el país.
¿Por qué Bridgestone decidió reducir su plantilla?
Según explicó la compañía, el mercado europeo del automóvil atraviesa una etapa de transformación que afecta a toda la cadena industrial. La disminución de las matriculaciones en distintos países provocó una menor demanda de neumáticos y redujo la carga de trabajo en varias fábricas.
La empresa también apuntó al crecimiento de la competencia procedente de Asia. La llegada de neumáticos más baratos al mercado europeo incrementó la presión sobre los fabricantes tradicionales y aceleró la necesidad de ajustar costes.
A este escenario se suman factores como la inflación, la incertidumbre económica y los cambios regulatorios que impactan sobre la industria automotriz. Para Bridgestone, estas condiciones obligan a adaptar su capacidad productiva a la realidad actual del mercado.
¿Qué ocurrirá con el resto de las operaciones en España?
Mientras las plantas afectadas afrontan la reconversión, la fábrica de Burgos continuará siendo una de las grandes apuestas de la multinacional. El complejo industrial, considerado uno de los más importantes del grupo a nivel mundial, seguirá recibiendo inversiones millonarias durante los próximos años.
Bridgestone prevé destinar 207 millones de euros hasta 2030 para ampliar la producción en Burgos. El objetivo consiste en incrementar un 75% su capacidad y fabricar millones de neumáticos adicionales para turismos y vehículos comerciales.
La compañía también mantendrá su almacén logístico de Usansolo y sus oficinas comerciales. De esta forma, aunque parte de su histórica estructura industrial reducirá su actividad de manera definitiva, España continuará siendo uno de los principales centros de producción de Bridgestone en Europa, Oriente Medio y África.