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La Agencia Estatal de Meteorología activó este martes la alerta roja por peligro extraordinario en el Ampurdán, en la provincia de Girona, ante la previsión de lluvias torrenciales que podrían superar los 180 litros por metro cuadrado en apenas 12 horas.

El aviso, el máximo en la escala meteorológica, afecta de manera especial al Baix Empordà y se mantendrá vigente hasta las 15 horas.

El episodio de precipitaciones intensas eleva el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y afectaciones graves en zonas urbanas y rurales.

Desde Aemet insisten en la necesidad de extremar las precauciones y seguir las indicaciones de Protección Civil, en un contexto marcado por la inestabilidad y fenómenos adversos de alto impacto.

El temporal no solo golpea al interior de Cataluña. En la costa, la borrasca Harry agrava la situación marítima y obliga a reforzar los dispositivos de seguridad, especialmente en el área metropolitana de Barcelona, donde el estado del mar presenta condiciones peligrosas.

Ampurdán se encuentra en alerta roja

La alerta roja responde a la previsión de acumulados excepcionales de lluvia en un corto período de tiempo. Según Aemet, la intensidad de las precipitaciones puede provocar desbordes repentinos, saturación del suelo y anegamientos en núcleos urbanos, caminos rurales y zonas agrícolas.

El Baix Empordà aparece como uno de los puntos más comprometidos debido a su orografía y a la concentración de lluvias prevista.

La combinación de fuertes chubascos y terreno saturado incrementa la probabilidad de incidencias graves, tanto en infraestructuras como en la movilidad.

Ante este escenario, los servicios de emergencia mantienen un seguimiento constante de la evolución meteorológica. Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos innecesarios, no cruzar zonas inundadas y permanecer atentos a los avisos oficiales durante la vigencia del fenómeno.

¿Cómo impacta el temporal en Barcelona y la costa catalana?

En Barcelona, el Ayuntamiento activó la fase de emergencia del Plan Básico de Emergencia Municipal por el mal estado del mar. El aumento de la altura de las olas, que pueden superar los cuatro metros, llevó al consistorio a elevar el nivel de alerta para prevenir accidentes.

Todas las playas de la ciudad permanecen cerradas y rige la prohibición de ingresar al agua, con bandera roja izada en el litoral. La Guardia Urbana bloquea los pasos en las zonas más expuestas, donde el oleaje rompe con mayor violencia.

El gobierno municipal también advierte que no se puede practicar surf ni otras actividades náuticas por razones de seguridad. La borrasca Harry mantiene en vilo a la costa catalana, en una jornada marcada por la combinación de lluvias extremas en el nordeste y un mar especialmente peligroso en el litoral.